Diario de León

La Venatoria fue escenario del penúltimo magosto del año

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|||| El paseo del Parque, jalonado por un interminable collar de vehículos aparcados, se presentaba sombrío y solitario en los primeros escarceos nocturnos del pasado domingo. Del río cercano llegaba una brisa cortante, pero que transportaba un hogareño olor a leña quemada y el inconfundible aroma de las castañas asadas. Podría pensarse que las misteriosas sombras nos habían transportado al Bierzo, pero no, el Bierzo se había trasladado a la capital de la provincia con un importante cargamento de castañas y buen vino. Se celebraba en las instalaciones de La Venatoria el penúltimo magosto del año, en el que colaboraban las bercianas Bodegas Adría. Acercándonos a la hoguera comenzó a escucharse la música de gaitas y tambores interpretando melodías en las que participaban tanto de lo leonés como de lo gallego. Pero la mayor sorpresa que recibió el visitante fue la visión de la enorme concurrencia que se había reunido para concelebrar la ceremonia mágica del magosto. Más de 500 personas llenaban las amplias instalaciones deportivas de la entidad, atendiendo a la llamada de la directiva de La Venatoria, integrada actualmente por viejos roqueros, de aquellos que se hicieron adultos escuchando a Los Beatles y que siguen en la brecha con inquebrantable entusiasmo. Empanadas bercianas, buenos embutidos, pan de pueblo, roscón y, naturalmente, muchas y muy buenas castañas, conformaron un típico menú regado con el mencía tinto Vega Montán y el rosado de la misma denominación, dos de las estrellas de las Bodegas Adría. Quedó tiempo para los bailes tradicionales y para disfrutar de los ritmos modernos de un joven hombre-orquesta que supo animar la fiesta hasta que los bailarines hubieron terminado de digerir, gracias al ajetreo de la danza, el abundante refrigerio. Las Bodegas Adría, alma de la fiesta, están situadas en pleno Camino de Santiago, en Villafranca del Bierzo. Tienen 25 hectáreas de viñedo con cepas de entre 8 y 20 años y han conseguido con sus vinos premios como el Zarcillo 2003. Entre la producción de estas bodegas destacan el Vega Montán crianza, un vino tinto color rojo cereza picota, limpio y brillante, con gran personalidad y apropiado para cualquier ocasión. Y el Vega Montán godello, fermentado en barrica de roble, vino denso con tonalidad amarillo verdosa, aromas de frutas tropicales y toques ahumados. También figura entre su producción el aguardiente de orujo, y licores de hierbas y café, además de una novedosa crema de orujo. Una gran fiesta que puede repetirse muy pronto con un multitudinario homenaje al botillo.

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