Alfa 159 JTS (160 CV), escalón de acceso a la «herencia genética»

Giugiaro ha dibujado para Alfa una de las más bellas berlinas en la historia del Biscione. El 159 se posiciona como uno de los coches a batir en el competido segmento medio-alto. La tarifa para la versión de acceso, el gasolina JTS de 160 CV, o

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JAVIER FERNÁNDEZ | texto
León

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Sustituto aventajado del 156 y una de las berlinas con más enjundia que haya fabricado nunca Alfa Romeo, el 159 salta a la palestra con el marchamo de compendiar en su estilizada carrocería toda una herencia genética que ha llevado al fabricante transalpino a presentar batalla en uno de los segmentos más competidos del panorama automovilístico europeo y donde militan enemigos naturales tan correosos como el también reciente 407 de Peugeot, el Laguna de Renault o el A4 de Audi. Frente a ellos, frente a sus enemigos naturales, Alfa propone una atractiva silueta... y unos parámetros tecnológicos y prestacionales a la altura de las circunstancias. Se diría dirigido a los alfistas de toda la vida, con aspiraciones de conquistar nuevos corazones para la causa, el Alfa 159 hace gala de un puesto de conducción en el que prima la inspiración netamente deportiva y, a la vez, tan confortable y ergonómico como demandan los modernos parámetros del segmento de militancia. Consecuencia: la consola central orientada hacia el piloto, asientos envolventes y una postura que habría que calificar de perfecta por, entre otras cosas, la posibilidad de regular el volante (tres radios tapizado en cuero y con mandos para el audio) tanto en altura como telescópicamente. Menos de tres vueltas entre topes (2,5 para ser exactos) y un tacto que no deja lugar a dudas sobre las «intenciones» del fabricante, ya ponen en antecedes de lo que vamos a encontrarnos bajo el capó y, desde luego, en la carretera. La nueva perla de Alfa resulta ser una sólida alternativa para quien pretenda, en un bello envoltorio con capacidad familiar, sacarle partido a una mecánica y a unos comportamientos dinámicos más próximos a los de un deportivo de raza que a los de una berlina familiar como se entendía hace sólo unos pocos años. Con, incluso, aplicaciones tan de última hora como el arranque por botón en lugar de la tradicional llave de contacto, sustituida aquí por una «tarjeta» convertida en mando a distancia en la que se incluyen los botones para el cierra y apertura de puertas y maletero, cuyos 405 litros se sitúan en un plano de capacidad más que bueno y que cuenta con la posibilidad añadida de abatir el respaldo de los asientos traseros, lo que permite transportar objetos especialmente largos. Abida cuenta que la sustitución del 156 no parecía tarea fácil desde el momento en que el modelo se había convertido en todo un referente, y en un revulsivo, para la marca, el fabricante puso manos a la obra en la realización del 159: el lapicero de Giorgetto Giugiaro y los técnicos del Biscione trabajando a destajo. El resultado ha sido una carrocería 22,5 centímetros más larga que la del antecesor (4,66 meros totales), mientras la cota de anchura creció hasta los 1,82 metros y la batalla alcanza ahora los 2,70 metros, lo que supone un incremento de 10,5 centímetros y, lógicamente, redunda en beneficio de una «panorámica» habitabilidad interior. Un ejemplar equilibrio de suspensiones (independientes en ambos trenes con eje posterior multibrazo) y un perfecto escalonamiento en las relaciones del cambio (caja manual de 6 marchas) permiten al Alfa 159 -y a su piloto- disfrutar de lo lindo en cualesquiera clases de trazados con, además, una remarcable nobleza de reacciones. El coche tracciona de maravilla (lo de perder rueda es cosa del pasado) y pasa las curvas con la agilidad de un compacto, sin que sus pasajeros tengan que pagar peaje a la confortabilidad lo que, dicho de otro modo, implica ausencia de balanceos ni, mucho menos, rebote alguno. La insonorización interior es otra de las bondades de nuestro protagonista, como lo es -por el generoso ángulo de apertura de puertas- la accesibilidad al interior del habitáculo. En suma, el Alfa 159 enamora a primera vista... y en los siguientes vistazos por su depurada conducción y buenas maneras. Comportamiento equilibrado y preciosismo estético para un modelo que, a buen seguro, seguirá contando con el beneplácito de los alfistas y de quienes pretendan postularse a serlo.

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