Honda Accord, maquillaje nipón
Honda ha remodelado ligeramente la berlina Accord, modificándola exterior e interiormente. El equipamiento también se modifica al alza, se mantiene las mecánicas y se adopta una caja de seis marchas en la versión 2.2i CTDi (140 CV). La tarifa d
Con tres años en el mercado y unas ventas de caramelo , está claro que Honda tampoco precisa de mayores florituras innovadoras para su plurivictorioso Accord, así que las modificaciones introducidas por el fabricante nipón en la gama 2006 son mínimas, se diría de «detalle», en un coche al que, por ponerle un pero, sólo cabría apuntar la longevidad de un diseño que no ha variado prácticamente nada desde su aparición. Así, las pinceladas estéticas se limitan a un frontal en el que se adopta una calandra de nueva factura, con amplia nervadura central, a unos parachoques algo más generosos y a unas redefinidas ópticas. Sólo la vista lateral del Accord se ve ahora estética y dinámicamente reforzada por la adopción de llantas de 16 y 17 pulgadas (según versiones), mientras el familiar Tourer luce un borde cromado en las ventanillas y unas barras portaequipajes de techo más largas que en la anterior versión. La zaga se mantiene tan invariable que sólo se advierten el remodelado parachoques y unos pilotos levemente modificados en la aplicación de una nueva tonalidad en sus carcasas. El habitáculo incorpora nuevos guarnecidos en puertas y techo, y unos tapizados de mayor calidad en los asientos (se conserva el cuero en las terminaciones más altas). El diseño de la instrumentación ha variado, ofreciendo ahora un aspecto más deportivo; lo mismo que sucede con el volante, de aro más grueso y con un círculo cromado en el pulsador de la bocina. El pomo de la palanca de cambio ha variado también ligeramente, tanto en las versiones de caja manual como automática. El cambio más significativo en la instrumentación viene de la mano de una nueva pantalla multifunción en la que pueden visualizarse distintos parámetros de utilidad práctica: consumo medio e instantáneo, tiempo de viaje transcurrido, distancia recorrida, velocidad media y distancia total restante al punto de destino. Se muestran también los habituales avisos de cinturones desabrochados (dichosa manía del NO abrochado en las indicaciones) y carretera con posibilidad de hielo. Un teclado de fácil utilización (lo que siempre es de agradecer, porque a veces hay que ser «ingeniero») y la comodidad de poder controlar el ordenador desde los mandos del volante, resultan ser «gradecimientos» añadidos. El sistema de navegación (opcional) incluye ahora reconocimiento de voz (el conductor puede activarlo sin necesidad de apartar la vista de la carretera) y una función RDS capaz de reconocer puntos de atascos y volver a calcular rutas alternativas para evitarlos. Dispone también de un sistema de teléfono manos libres, con los mandos incorporados en el volante y una función de silenciamiento automático de la radio cuando se utiliza el teléfono. Además, el volumen del sistema de sonido está vinculado a la velocidad del coche, con lo que al aumentar ésta, también lo hace automáticamente el volumen de audio. El fabricante no ha variado los planteamientos mecánicos de una gama que, también es cierto, está bien escalonada. El Accord Gama 2006, inicia su propuesta con el gasolina 2.0 litros de 155 CV y sigue con el también gasolina 2.4 litros de 190 CV. El turbodiesel i-CTDi de 2.2 litros y 140 CV continúa siendo una de las opciones más lógicas y dinámicamente atractivas del Accord, máxime cuando ahora viene asociado a una cambio manual de 6 velocidades, con una sexta que reduce considerablemente la rumorosidad mecánica en los largos recorridos por autovía o autopista, terreno en el que, bien se sabe, el Accord se encuentra verdaderamente cómodo. Por lo demás, apuntar que Honda ofrece, para el Accord, algunas interesantes opciones, como es el caso del control de crucero con radar de proximidad ACC (ya saben una especie de «piloto automático» que avisa, en distracciones, de un impacto por alcance) exclusivamente disponible para la motorización 2.4 por un precio de 2.000 euros. El sistema, si el conductor no «atiende», no solamente mantiene y regula la distancia de seguridad con otros vehículos, también llega a frenar el coche si este se acerca peligrosamente al vehículo que le precede, volviendo a recuperar posteriormente el ritmo fijado de antemano por el conductor.