DE TAPAS
El hígado encebollado de La Gala
|||| En la calle del Cid, al lado del cuartel, había un colegio. Pues bien, uno y otro han desaparecido. Las antiguas escuelas se están convirtiendo en moderna sede de la Cruz Roja y el cuartel tiene ahora un destino mucho más gratificante, en un bonito y descuidado jardín dedicado a la memoria de Rubén Darío. Pues bien, justo en el lugar en el que se alzaba la garita donde hacían guardia los soldados del Regimiento de Burgos nº 36, se alza ahora la moderna cafetería La Gala. En La Gala se hacen buenas tapas desde el momento en que Geminiano Salvador Calvo decidió, hace ya un porrón de años, que este era buen lugar para abrir una cafetería. Ahora el establecimiento está en manos de su hijo Francisco Javier Salvador, de su mujer Lucy, asimismo cocinera, y de Isabel, que les ayuda en la atención de su nutrida clientela. La tapa más solicita por los asiduos clientes de La Gala es el hígado encebollado, que hacen primorosamente, pero hay mucho más: Champiñón guisado, tortilla rellena, calamares en su tinta, boquerones fritos, tigres¿ la oferta es amplia y cambia con la temporada. «La tapas -dice Francisco Javier- las fue creando mi madre poco a poco, era una gran aficionada a la cocina y fue trasladando a la barra los platos que desde siempre hacía en casa. Unos han quedado como insustituibles, que es el caso del hígado encebollado, pero muchos otros fueron flor de un día. De cualquier forma, en invierno las tapas son diferentes, con la inclusión de algún caldo que ayude a soportar el frío, y cosas más consistentes, mientras que en verano procuramos ofrecer tapas frescas». La Gala ha sufrido en los últimos tiempos una gran transformación hasta convertirse en una moderna cafetería, pero no ha perdido su carácter de bar de barrio, donde todos se conocen y la tertulia surge espontáneamente. También ofrece una carta de platos combinados, «pensados sobre todo -nos explica Francisco Javier- para los turistas que después de ver San Isidoro se sientan a descansar en nuestra terraza y aprovechan para comer o cenar de una manera rápida». No se olviden del hígado encebollado de La Gala, en pleno Barrio Romántico de la capital, una tapa verdaderamente exquisita.