Peugeot 207, renovadas conquistas
Riqueza de equipamiento y mayores cotas estructurales, que lo sitúan como el utilitario de mayor tamaño en su categoría, el 207 se presenta como la gran apuesta «primaveral» de Peugeot. Llegará a primeros de mayo y aunque el precio es todavía u
El nuevo 207 tiene todos los ingredientes para convertirse en un auténtico superventas. Por mucho que, eso también, deba enfrentarse a enemigos tan correosos como el Ibiza de Seat (tradicional dominador en el escalón de militancia) y al propio congénere al que -teóricamente- viene a sustituir... el 206, auténtico icono en los catálogos del fabricante. Con una veintena de centímetros suplementarios en su cota de longitud (mide 4,03 metros) el nuevo 207, que comenzará a debutar en el mercado español a primeros de este próximo mayo, dispondrá inicialmente de dos carrocrías: 3 y 5 puertas aunque, como viene siendo habitual en las margaritas de Peugeot, los sucesivos pétalos se desglosarán en también sucesivas versiones Coupé Cabriolet, Station Wagon y hasta Multi Espacio (una suerte de SUV del segmento polivalente). Además de suponer -eso también- el despegue oficial de los acuerdos motorísticos (gasolina) entre PSA y BMW. La generosa «boca» frontal, santo y seña estilístico en las últimas realizaciones del fabricante galo, se manifiesta aquí también nítidamente, asumiendo un papel tan preponderante como las poderosas lágrimas rasgadas en carcasa transparente que alojan los grupos ópticos delanteros. Tan «intrusivas» ellas, y tan rasgadas , que hasta se atreven con la mitad de unas marcadas aletas cuyo perfil -por mucho que parezca exageración- recuerda poderosamente al del 206 WRC (la drástica versión del Mundial de Rallies que tantas jornadas de gloria diera a la marca). Incluso el constructor galo va un paso más allá en la innovación con una doble propuesta: morro Clásico, de formas suaves y normalizadas y morro Sport, de carácter definitivamente dinámico y evocador. Tampoco la vista lateral está exenta de referencias ... intermitentes integrados en los retrovisores (como su «primo», el C4) y un perfil general singularmente aerodinámico, con parabrisas tendido, perfilado techo (panorámico acristalado según versiones) y discreto remate aerodinámico sobre la luneta posterior -¿de nuevo inspiración WRC?- que acaban por proponer una silueta tan estética como dinámica. Los elementos perforados en los grupos ópticos, acaban por enseñorearse de una realización zaguera marcada por el estilo deportivo que propician los elementos perforados -se diría herencia 307- que recuerdan poderosamente a los sistemas LED. Donde sí que manifiesta la herencia 307 es en un interiorismo que crece definitivamente, tanto en calidad como en cantidad. La posibilidad de regulación en altura y telescópica del volante -agradable aro grueso y tres radios- amén de una confortable postura de conducción, hacen de nuestro protagonista un coche con aspiraciones de segmento superior, mientras la contenida desmultiplicación de la dirección está en consonancia con la filosofía deportiva del nuevo 207. Lo más significativo es que nos encontramos ante -dentro- un interior totalmente nuevo en relación con el 206. Y, ¡enhorabuena!, con unos renovados parámetros ergonómicos y funcionales de los que carecía el mencionado 206. Y, ¡por fin!, se han abandonado los dichosos mandos de los elevalunas eléctricos entre los dos asientos delanteros... situándose ahora en los paneles de las puertas. A la vez que los ocupantes de las plazas traseras disponen también de un espacio más desahogado, en altura y para las piernas, mientras los pequeños objetos «encuentran» sitio en diversos espacios portaobjetos que vienen a complementar los 270 litros de capacidad del maletero. En general, se percibe al primer golpe de vista que el 207 goza de una sensible mejora en la calidad de materiales y en una insonorización del interior del habitáculo que para sí quisieran muchos de sus enemigos naturales -incluso del segmento superior- con lo que el fabricante se apunta un tanto en la optimización de un sucesor que tiene la nada fácil tarea de hacer olvidar al 206, uno de los modelos que más satisfacciones comerciales le ha dado a Peugeot en los últimos años. Además, lo que tampoco es desdeñable, el incremento de batalla (distancia entre ejes) cifrado en una decena de centímetros («un mundo» en coches de este tamaño, que sitúa la cota en los 2,54 metros) trae aparejado un también sensible grado de optimización dinámica por, como fácilmente puede suponerse, unas «maneras» ciertamente aplomadas, a las que les viene de maravilla un renovado tacto de la dirección: precisa y directa, que permite inscribir al 207 en cualesquiera tipos de radio y trazados. Incluso se diría que el fabricante ha rizado el rizo con una asistencia eléctrica que no parece tal, por la sensibilidad de la que disfruta el conductor y por -lo mejor- la ausencia del indeseable efecto blandi que suele «adornar» a este tipo de solución asistida. A balón parado las maniobras urbanas se benefician de la asistencia eléctrica frente a la más convencional hidráulica. También el chasis -y sus reacciones- está muy bien resuelto con, incluso, seis diferentes gradaciones (flexibilidad del eje posterior torsinal) en función de la mecánica que se monte, sin que ello afecte a la confortabilidad del pasaje. Para que luego digan que la competición sólo sirve para divertirse... que también sólo que, además, hay quien la aprovecha después para perfeccionar los productos de serie. Cinco acabados en la carrocería y cuatro en la de tres «huecos» configuran una gama motorizada por dos gasolina (88 y 109 CV) y tres gasóleos (68, 90 y 109 CV) aunque, como fácilmente puede suponerse tratándose de quien se trata, es en los HDI -sobre todo el ciento diez , lo 109 no deja de ser un mero aforismo- donde el fabricante pone el punto de inflexión. Y eso que la futura, más bien próxima, llegada de los nuevos motores de gasolina inyección directa fruto de la colaboración entre PSA y BMW, podrían inclinar la balanza a favor de esta propuesta que, como viene siendo «norma de la casa», mantendría una proporción estimada del 49% de ventas a favor del diesel y el 51% restante para los gasolina. ¿Se invierten las tornas? Eso sostiene el mismísimo «patrón» Fréderic Saint-Geours, así que... Sea como fuere, el tiempo marcará las pautas, la opción del HDI ciento diez parece la más vendible, y lógica, de la nueva gama 207. Tanto por comportamiento dinámico del coche como puramente motorístico consecuencia, entre otras cosas, de la adopción del «Over-Boost», esa ya familiar ingenio de la turboalimentación de permite obtener, en una momento dado, ese pelín de potencia suplementaria -por elevación instantánea del par motor- para salvar situaciones de adelantamientos y similares. Por recuperaciones desde los regímenes bajos y medios, por velocidad y por aceleración (10,1 segundos de cero a cien) el tal motor se convierte en la guinda de la gama. Lo que tampoco significa que las demás propuestas no cumplan más que decorosamente con su cometido. Por lo demás, los 12.000-12.500 euros como precio de salida en las versiones más bajas de la gama (alrededor de 15.800 euros podría ser una cifra normalizada) resulta ser una cantidad bien contenida para lo que ofrece el 207, del que Peugeot espera vender alrededor del medio millón de unidades anuales en toda Europa (35.000 unidades en España este año). En suma, la sensible mejora de calidad, una gama bien estructurada (paulatinamente ampliable y con excelentes motores) y un innegable atractivo estético, hacen del 207 un coche «de lujo» para el popular segmento de utilitarios polivalentes.