Diario de León

¿Pagaría usted 19 millones para llevárselo a casa?

La galería Tate ha pagado ingentes cantidades de dinero por obras de arte hechas con excrementos de elefante o por una obra que es una percha de pie «rota»

DAVE CAULKING

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P. FERNÁNDEZ | texto
León

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Hasta ahora, la Tate se había negado a dar detalles al respecto, lo que hizo que se criticara la compra por cantidades no publicadas de obras de artistas que formaban parte al mismo tiempo de su patronato, como es el caso de Chris Offili. La galería Tate pagó el equivalente a 880.000 euros por la instalación de Offili The Upper Room , una especie de apostolado de aspecto simiesco, en el que el artista utiliza como es habitual en sus obras excrementos de elefante. Tras el revuelo organizado por esa compra, el director de la Tate, Nicholas Serota, y el presidente del patronato, Paul Myners, prometen ahora una nueva era de transparencia pública sobre ese tipo de operaciones. La Tate reveló así esta semana en su página de internet haber gastado un total de 12,6 millones de libras (cerca de 18,7 millones de euros) en las adquisiciones de los dos últimos años, incluido un cuarto de millón (370.000 euros) por seis obras de Tracey Emin. La galería pagó el equivalente a 151.000 euros por una película de nueve minutos de Rodney Graham titulada How I Became a Rambli'Man , que muestra al artista cantando, disfrazado de cowboy. Algunos diarios critican que la Tate gastara cerca de 600.000 euros en comprar una obra de Luciano Fabro titulada Pie 1968-1971 , que consiste en una percha de pie sin la parte superior correspondiente donde colgar los sombreros. Para cubrir algunas de las lagunas importantes de arte contemporáneo de su colección y paliar el problema que representa el alto valor de mercado de muchos artistas, la Tate ha animado, por otro lado, a los creadores a donar obras a su colección permanente. De la veintena de artistas que se han comprometido a donar alguna obra a la Tate, entre las que figura la española Cristina Iglesias, sólo unos pocos han cumplido hasta ahora. Según Serota, hasta ahora no se ha recibido ninguna obra de Damien Hirst, cuyos tiburones y vacas conservados en vitrinas han alcanzado precios fabulosos en el mercado, aunque la Tate está en conversaciones con el multimillonario artista, que proyecta su propio museo en el condado de Gloucestershire. El museo Tate Modern de Londres planea aumentar sus fondos para adquisiciones de arte latinoamericano, según explica a Efe su director, el español Vicente Todolí. Tras la exitosa retrospectiva dedicada el año pasado a la mexicana Frida Kahlo, el Tate presentará del 7 al 23 de septiembre del próximo año otra centrada en el brasileño Hélio Oiticica (1937-1980), uno de los artistas más innovadores e influyentes de su generación. La exposición sobre la obra de Kahlo fue visitada por un total de 369.249 personas, lo que la convirtió en una de las cinco más visitadas de las organizadas por la galería. En el 2008, el Tate Modern dedicará otra retrospectiva a un segundo artista brasileño, cuyo nombre no quiso adelantar por el momento Todolí, quien destacó, sin embargo, el hecho de que sólo en cuatro años se celebren tres grandes exposiciones de artistas de aquel joven continente. En el marco de su política de adquisiciones, el Tate Modern ha llegado, por otro lado, a un acuerdo con la familia de Oiticica para comprar varias obras de distintas etapas del artista, aunque la institución de arte aún tiene que conseguir los fondos con que financiar la operación, explicó Todolí. También está intentando comprar obras de Lygia Clark (1920-1988), que, al igual que Oiticica, fue miembro del Grupo Frente, del cual surgió el famoso Movimiento Concreto brasileño. «Tenemos además una instalación de Cildo Meireles y otras obras obtenidas gracias al apoyo del comité de adquisiciones de América Latina del Tate, que preside la coleccionista colombiana Tiqui Atencio», agregó. Atencio consiguió convencer a otros coleccionistas de arte latinoamericano para que contribuyesen a ese fondo destinado a adquisiciones, explicó el director de la Tate. El año que viene, anunció Todolí, se hará una pequeña exposición con obras adquiridas gracias a esa importante labor de mecenazgo. En la colección de la Tate hay ya destacados artistas latinoamericanos o relacionados con Latinoamérica de varias generaciones: desde los mexicanos Rivera, Orozco o Tamayo, los argentinos Le Parc o Fontana, el cubano Wifredo Lam o el chileno Matta hasta el brasileño Vik Muniz, el cubano Jorge Pardo o la colombiana Doris Salcedo. Gracias al fondo de adquisiciones latinoamericanas han podido comprarse obras de Los Carpinteros (Cuba), los argentinos Víctor Grippo, Guillermo Kuitka o Jorge Macchi, el chileno Alfredo Jaar, los mexicanos Gabriel Orozco y Daniela Rossell y el español residente en México Santiago Sierra, entre otros. Todolí es consciente de que la colección tiene importantes lagunas entre las figuras ya consagradas del arte latinoamericano y así, por ejemplo, se lamenta de que no haya ninguna obra del uruguayo Joaquín Torres García ni tampoco de la propia Frida Kahlo. «Los límites de la colección están en los precios que han alcanzado últimamente en el mercado ciertos artistas», explica. Mientras tanto, la Tate Gallery sigue siendo la galería de arte moderno más visitada del mundo, según atestiguan las cifras comunicadas a la prensa por sus responsables. En el año 2004 pasaron por sus salas 4.4 millones de personas, cifra que se redujo, sin embargo, a 3.9 millones al año siguiente por culpa de los atentados terroristas del 7 de julio en la capital británica, que disuadieron sobre todo a muchos visitantes del otro lado del Atlántico, pero que podría igualarse este año.

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