Diario de León

Cuando la miranda del filme existe en la realidad

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León

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|||| Muchas lectoras me confirman que leen estas revistas en busca de información e ideas, pero critican su visión de un mundo alejado de la realidad. «Tengo 35 años y estoy suscrita a varias. Mi sueldo no me da para unos Manolos todos los meses y cada vez me siento menos identificada con los reportajes ajenos a mujeres reales con hijos, con trabajos y sueldos normalitos, con poca vida social y escasas oportunidades para lucir vestiditos de Jil Sander. Esa distancia se compensa con la oportunidad de contemplar buenas fotos, de cotillear a las famosas y de sacar ideas. Un día te pillan de bajón hormonal y te pones a llorar al ver que ni te pareces a Charlize Theron ni podrás llevar nunca sus modelitos. Y de vez en cuando, surge algún que otro reportaje con el que nos identificamos. Pero me gustaría una dosis más de realidad», explica Loreto. María matiza que es justo esa dosis de irrealidad lo que le engancha. «Sobran publicaciones poco selectas que ofertan productos al alcance de todos los bolsillos. Me gustan las revistas que me permiten soñar con información real y trabajada. Lo absurdo es vivir pensando que no existen las élites, y las grandes marcas y el lujo. Si yo me lo puedo permitir o no es mi problema, pero quiero saber lo que hay», sentencia. Estos comentarios me confirman otra verdad: «Nadie escapa a la moda». Son las revistas y las grandes marcas quienes eligen la ropa que nos ponemos cada día y así va a ser. En el filme, además del universo de la moda sale también a relucir el mundo de la empresa. «Cuando te quedes sin vida personal habrá llegado el momento del ascenso», le dice un directivo a la joven ayudante. Hay mucha verdad en esa frase cruel. Todos los consultados coinciden en que para llegar adonde están han sacrificado tiempo. No se me ocurre ninguna marca que se venda tan cara como el tiempo. Otro tema que asoma en la película es el del papel de la mujer en un puesto directivo. ¿Es Miranda tan exigente y déspota por ser mujer? ¿Nos merecemos las mujeres esa fama de brillantes y organizadas, competitivas, exigentes, envidiosas y malas compañeras? Marta Flores, de Woman, asegura conocer de todo, a mujeres muy desorganizadas y a hombres capaces de traicionarte a la mínima. Tampoco es cierto que dominen las mujeres en este mundillo. «A la hora de contratar a alguien miramos los currículos, no el sexo, y nos fiamos de la persona, de su forma de ser y de su amor por la moda», explican desde Elle. Hombres en las redacciones La prueba es que hay hombres en las redacciones: «Diría que la presencia de hombres en este tipo de publicaciones es imprescindible para equilibrar balanzas. Trabajo con muchas chicas, y sí, hay días en los que parece que se ponen de acuerdo para estar especialmente irascibles; lo bueno es que al día siguiente son capaces de volver a ser encantadoras». El autor de estas palabras es un amigo y redactor de una revista de moda. Es este mismo colega quien me confirma lo que ya me habían dicho entre líneas otras personas. Distintas Mirandas También en España hay Mirandas. «Me pareció una película divertidísima y asombrosamente parecida a la realidad. Tanto que da miedo. Yo ahora no trabajo con nadie parecido a Miranda, pero trabajé durante tres años. Te hablo de la única editora con charme de este país, pero jamás revelaré sus iniciales. Podía llegar a ser terrible, pero también el ser más adorable de la tierra. Necesité un año para superar el síndrome de Estocolmo», confiesa este amigo y me ruega anonimato. Muchas conversaciones después mi cerebro hierve. Y no paro de darle vueltas a la identidad de la Miranda misteriosa. ¿Será esa mujer la misma que hizo llorar a más de una de las encuestadas en el trabajo? ¿Será la única jefa de la que me hablan que, según las respuestas, cumple a rajatabla el tópico de envidiosa, mala compañera, pero inteligente y arrolladora? ¿Será una de las pocas que ni se dignó a leer mi primer correo informando sobre mi intención de hacer este reportaje? Miranda existe. Pero hay Mirandas en todas las empresas. Y algún Mirando (aunque bastante poco glamuroso). Pero eso sería asunto de otro reportaje.

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