Hasta que el cuerpo aguante
Los amantes del Dance Dance Revolution -el mítico simulador discotequero de los salones recreativos- disponen ahora de una versión para PS2. El Dance Factory, de Codemasters, crea coreografías para, prácticamente, cualquier canción grabada en un CD de audio que uno desee bailar. Sólo hay que saber elegir. Lo aconsejable son ritmos marcados, como disco, hip hop, dance, techno o funk. Si no, se corre en riesgo de que el compás interno del bailarín nada tenga que ver con el que marca la máquina y no habrá forma de dar «pie con flecha».