LOS PRIMEROS PERROS ADIESTRAMIENTO CURIOSIDADES

Los canes colaboran en León desde 1986 Los guías adoptan a los perros que se jubilan El guía potencia los lazos de afecto con el animal Accidentes en acto de servicio?y?hallazgos??sorpresa

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León

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|||| Los perros especialistas en explosivos y avalanchas llegaron a León en el año 1986. Los adiestrados para la detección de drogas sólo llevan un año prestando sus servicios desde León. En la perrera que la Guardia Civil tiene en Armunia, lo canes reciben los cuidados y la preparación necesaria para mantenerse en forma y «trabajar» cuando la policía judicial requiere de sus habilidades. Tania estuvo buscando explosivos escondidos en el bar Lleras, donde ETA hizo estallar una bomba el 6 de diciembre del 2004. La primera vez que la Guardia Civil utilizó el perro en sus servicios fue en el año 1948. Tras una disposición de marzo de 1949, se crean puestos y destacamentos con perros para perseguir de forma organizada a bandoleros y malhechores, y tener mejor control de fronteras y costas. La orden ministerial de abril de 1951 aprueba la creación de la Escuela de Adiestramiento de perros policías, que queda ubicada desde esa fecha en El Pardo (Madrid). En 1982 se crea el Servicio Cinológico, con el fin de apoyar a las unidades operativas del Cuerpo en la búsqueda de personas desaparecidas, intervención en catástrofes, localización de drogas y explosivos y rescates de montaña. |||| Prácticamente toda la vida. Desde su llegada a la escuela de adiestramiento de perros policías de la Guardia Civil en El Pardo cuando son cachorros, los animales viven para el servicio público hasta el día de su jubilación. Esta dedicación absoluta de los perros hace que entre el guía y el can se establezca una relación sentimental que se prolonga más allá del servicio. «El perro forma parte de nuestra vida», coinciden en señalar Antonio Alvar. José Antonio González, Isidoro Álvarez, Victorino Carro y Carlos Javier Hernández. «El perro nos conoce, detecta nuestro tono de voz y nuestro estado personal, si estamos nerviosos o tranquilos, y eso les hace reaccionar de manera diferente». Los perros tienen una vida laboral de nueve años aproximadamente «depende del estado físico del animal, pero su jubilación depende del criterio del guía». Guía que suele pedir en adopción al perro cuando es retirado del servicio. «Cuando el animal lleva cinco años con nosotros el guardia civil puede pedir que se lo den. A partir de ese momento deja de trabajar y se convierte en un animal de compañía», comenta el guía. Nueve años convivencia forja una relación que hace que el agente más acostumbrado a las catástrofes y accidentes, se enternezca cuando su perro se pone enfermo enfermo. «Hay un veterinario militar que atiende a los animales en El Ferral. Si la dolencia es muy complicada recurrimos a otros especialistas en la Universidad de León o incluso los llevamos a Madrid para que reciban tratamiento». El perro nunca falla. Siempre está alerta, pendiente de su dueño, de sus pasos y de su voz. |||| El guardia civil guía tiene como misión, además de mantenerlo en forma y potenciar sus cualidades para el trabajo que desempeña, es dedicar tiempo a abonar los lazos de afecto y a conocer cualquier reacción de su compañero ante las adversidades. Las cualidades del guía pasan por tener un buen temperamento, adecuado equilibrio físico y mental, carácter tranquilo y sereno, al mismo tiempo que enérgico, constancia, paciencia, voluntad y coraje y sensibilidad y cariño hacia los animales. A los perros se les valora la estética, la conformación musculoesquelética y aplomos correctos, además del buen carácter y superar las pruebas de actitud y valor ante la amenaza. |||| El Servicio Cinológico de la Guardia Civil guarda en su historia grandes hazañas y trágicos accidentes de los animales. Dos perros rastreadores de droga destinados en Mallorca en 1994, en el registro de un yate inglés, detectaron el olor de droga en el interior de un camarote, pero no había estupefacientes sino armas y munición ilícita. Posteriormente se comprobó que el camarote había servido en otras ocasiones para ocultar droga. El perro Irrintzi, destinado en Navarra, participó en 1990 en la búsqueda de artefactos explosivos. El animal, al ir a por la recompensa de su guía (su juego) fue víctima de una trampa explosiva y murió en el acto. Salvó varias vidas.

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