Uno de cada cinco litros se derrocha en fugas y escapes

JESÚS
|||| Tan importante como poner en marcha medidas que fomenten el ahorro de agua es llevar a cabo las actuaciones que impidan que ésta se pierda por los conductos, tanto urbanos como rústicos. El Ayuntamiento de León ha puesto en marcha un sistema de digitalización de las conducciones de agua de la ciudad, dentro del plan de modernización del abastecimiento, que pretende detectar las fugas que se producen por el mal estado de las instalaciones. El objetivo es la digitalización total del sistema para detectar a tiempo tanto desperfectos que produzcan la pérdida de agua como el uso abusivo de los recursos. El cálculo realizado indica que aproximadamente uno de cada cinco litros que circulan por las instalaciones de la ciudad se pierde antes de llegar a su destino. Un 20% del total de agua disponible, un porcentaje que no es menor a la hora de calcular las pérdidas en las infraestructuras de los regadíos, que los regantes de la provincia calculan en un 35% del caudal. Según un informe del Ministerio de Medio Ambiente, las pérdidas en conducción y distribución de los regadíos dependen en gran medida del estado de las infraestructuras. Y no es muy bueno, a juzgar por los propios datos oficiales. De los más de 100.000 kilómetros de acequias de que consta actualmente la red de distribución, buena parte son cauces de tierra, es decir, sin revestir. Otro 30% de las infraestructuras actuales tiene más de cien años, con lo que su estado de conservación deja mucho que desear; y la mayor parte del resto tiene más de 20 años. Así, el volumen de agua disponible en los cultivos se reduce considerablemente. De hecho, una de las medidas de modernización de los regadíos, en concreto en la provincia de León, es la canalización subterránea de la mayor parte de las acequias y regueros, según explica Ángel González Quintanilla, presidente del Sindicato Central de Regantes de Luna. En el lado contrario, el de la recuperación de aguas usadas, los datos son sensiblemente inferiores. Según el ministerio, que incluye las experiencias de desalinización en la costa mediterránea, sólo se recuperan con esta técnica y las estaciones depuradoras un 1% del agua que se utiliza. Una de las grandes asignaturas pendientes.