Diario de León

EL LIBRO MANSILLA CIS DEL PARQUE

La historia de León a través de la historia de sus cárceles

El presidente de la Sociedad de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios, el leonés Benigno Castro, hace un repaso a la historia de las prisiones leonesas como adelanto del libro que está a punto de publ

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B. CASTRO | texto
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El Centenario del Diario de León (1906-2006) coincide como periodo con el momento clave de transformación del sistema penitenciario español. En la provincia de León comienza el siglo XX conviviendo las vetustas cárceles de León (del Castillo) y Ponferrada (calle del Reloj) con las más modernas, recién construidas, de Partido en Astorga, La Bañeza o Valencia de don Juan. Después vendría la tragedia de la guerra civil y el encarcelamiento en campos de concentración, como el de San Marcos. Finalmente, ya en el último tercio del siglo pasado y primeros años del actual, surgen las primeras instalaciones penitenciarias modernas: la cárcel provincial del Paseo del Parque (1965), el Centro Penitenciario de Villahierro-Mansilla (1999) y el Centro de Inserción Social de León (2005). La historia de nuestras cárceles es una parte importante y caracterizadora de nuestro pasado, y el estado de nuestros centros penitenciarios es una señal de la calidad de la democracia. Partidos judiciales La historia carcelaria moderna va ligada a las reformas de las plantas judiciales, en cuyos centros de impartición de justicia se ubicarán los centros de retención, custodia y cumplimiento más importantes. La división de las provincias en partidos judiciales (la reforma de Javier de Burgos, en 1834) supuso para León la creación de diez partidos con cabeza en las localidades de León, Ponferrada, Astorga, La Bañeza, Valencia de don Juan, Villafranca del Bierzo, Riaño, Murias de Paredes, Cea y Vegacervera. Muy pronto desaparecerán los partidos de Cea y Vegacervera. El ámbito de Cea se incorporó a un nuevo partido, el de Sahagún de Campos. Por su parte, el territorio de Vegacervera se sumó al de La Vecilla. Habrá que esperar ya hasta el siglo XX para que se produzcan nuevas modificaciones en los partidos judiciales. Desaparece el de Murias de Paredes repartiéndose su territorio entre los partidos de León y Ponferrada. Desapareció también el partido de Villafranca, incorporándose al de Ponferrada. Lo mismo sucedió con el de Riaño, incorporado a un nuevo partido judicial, el de Cistierna. Desaparecen también los de La Vecilla, repartido entre León y Cistierna; y Valencia de don Juan repartido entre León y Sahagún. La última modificación vino propiciada por la Ley de Demarcación y Planta Judicial, ya en la década de los ochenta del siglo pasado. Crea un nuevo partido en Villablino, que se forma con un territorio judicial extraído de los partidos de León y Ponferrada. El resultado actual es el de siete partidos judiciales: Astorga, La Bañeza, Cistierna, León, Ponferrada, Sahagún y Villablino. Cárcel del Castillo La cárcel del Castillo se estrenó como cárcel provincial (de Audiencia), de partido y depósito en el último tercio del XIX, en 1877. El recinto inmobiliario, en las murallas antiguas, fue declarado Monumento Histórico-Artístico el 3 de junio de 1931. Quedó bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español. Desde 1982, con proyecto de reforma y habilitación de E. González Mercadé, se utiliza como Archivo Histórico Provincial. La cárcel del Castillo presenta el currículo penitenciario más longevo de la provincia. Al tratarse del recinto de los regidores reales, acumulaba en sus instalaciones el máximo poder civil y militar. Como muestra: la cárcel de Estado (distinta a las cárceles reales para comunes), que tuvo como huéspedes, con final trágico en algunas ocasiones, a reyes y nobles cristianos y musulmanes. La cárcel aparece con la propia construcción del Castillo en la reconstrucción de las murallas entre los siglos IX y IX, y continúa en su función de cárcel de Estado hasta finales del siglo XVII o principios del XVIII. En la Baja Edad Media aparecen las cárceles reales, bajo jurisdicción real, y van despareciendo otros modos de encarcelamiento, como el privado feudal. Estos centros carcelarios, a diferencia de las cárceles del Estado, las eclesiásticas o las de la Inquisición, sí que fueron centros para los comunes, es decir, para el cumplimiento con los justiciables comunes: el pueblo llano. En la ciudad de León se sucedieron la cárcel real de la Torre del Arco del Rey, desde algún momento del siglo XV y hasta 1566 (torre desparecida, en la actual calle Cardiles, de la que resta un arco visible sobre un establecimiento comercial) y la cárcel de los Palacios Reales, entre 1528 y hasta 1877 (recintos destruidos totalmente a principios del siglo XX, entre la calle la Rúa y las actuales Independencia y General Lafuente). El siglo XIX fue en León, como en el resto de España, una centuria en las que las mentes más adelantadas soñaron con un nuevo penitenciarismo más humano y, por supuesto, con nuevas cárceles. La sustitución de las depauperadas instalaciones carcelarias de los Palacios Reales vino de la mano de la restauración del viejo Castillo de León, sin apenas uso de tipo alguno desde finales del XVII. La elección del Castillo de León como nueva cárcel de Audiencia y Provincial, además de cárcel de partido, correccional y depósito municipal, y su posterior tramitación, promoción y construcción, determinó un dilatado iter temporal, administrativo-político y económico-financiero. El proceso no fue muy diferente al de las nuevas cárceles celulares de partido en poblaciones como Astorga, La Bañeza o Valencia de don Juan, a principios del siglo XX; y, por supuesto, la comparación no se resiste con la nueva cárcel provincial inaugurada en 1965, sucesora precisamente de la del Castillo, que tardó 25 años en ser construida. La situación económica y financiera española del XIX dejaba mucho que desear. Desde luego, en esa situación económico-financiera hay que buscar la causa por la que no se construyó un edificio de nueva planta: las autoridades locales y provinciales debieron pensar que esta opción, la rehabilitación, era la posible en la práctica. Aun así, los problemas para la nueva prisión provincial fueron muchos y durante mucho tiempo. Hacia 1801 el estado del edificio era deplorable y, en parte, arruinado. El Ayuntamiento de León decide recuperarlo para uso público. El empleo elegido es el de cárcel. Encargó en ese año al arquitecto municipal, Fernando Sánchez Pertejo, la realización de un proyecto para conversión del Castillo en cárcel pública. Tras múltiples vicisitudes, en 1876, el arquitecto Francisco Julián Daura presenta condiciones y presupuesto para reanudar las obras, que son aceptados por la Junta de la Cárcel de León. Las actuaciones más urgentes eran la cubrición del edificio, para evitar la ruina de lo ya construido, y la conveniencia de contraer un empréstito para finalizar las obras. [El Anuario Penitenciario de 1888 refleja que los planos de la reforma de la cárcel también están firmados por el arquitecto Juan Madrazo.] En 1877 se dieron por concluidas definitivamente las obras de rehabilitación del Castillo para uso como cárcel provincial. Cárcel real de Ponferrada A partir de 1556 se suceden una serie de licencias reales que autorizan a la ciudad de Ponferrada a adquirir una serie de fincas con destino a casa de ayuntamiento y cárcel. Las obras de la cárcel nueva aparecen datadas entre 1565 y 1572, con dificultades económicas, recibiendo aportaciones reales, municipales y de particulares. Así nace la que sería una de las cárceles más longevas entre todas las que en León han sido: 1572-1968, cuatro siglos de centro carcelario de forma ininterrumpida. El edificio de la nueva cárcel ha tenido históricamente, por su ubicación, un significado muy especial al estar situado junto a la torre del reloj y frente al convento de la Concepción. A lo largo de los siglos pasa por múltiples vicisitudes constructivas, de mantenimiento y reparación, pasando frecuentemente, como era muy común en los recintos carcelarios, por escaseces económicas graves. Desde 1927 y hasta bien entrados los años cuarenta se producen diferentes acuerdos y gestiones para la construcción de una nueva cárcel en Ponferrada. La Memoria de la Dirección General de Prisiones de 1948 incluye un dibujo que reproduce una maqueta de la nueva Prisión de Partido de Ponferrada. La nueva cárcel llegó a tener un solar seleccionado: en la Borrequina, al final de la calle Cruz de Miranda, a la derecha y antes de cruzar el ferrocarril. La política penitenciaria a partir de los años cincuenta fue precisamente la contraria: se habilitaron o construyeron nuevas cárceles provinciales, y paulatinamente fueron desapareciendo las cárceles de partido y las municipales. Cárceles de Partido El 17 de junio de 1968, la Dirección General de Administración Local comunica al Ayuntamiento de Ponferrada la supresión de la cárcel de partido, en la calle del Reloj, todo un símbolo de la ciudad de Ponferrada. En 1990 comenzaron las obras para reconvertir la vieja cárcel real en Museo del Bierzo. Su uso actual es museístico, y el resultado de la reforma (arquitectos Eloy Algorri y Andrés Lozano), desde un punto de vista patrimonial y arquitectónico, es realmente admirable. La transición del XIX al XX trae consigo una cierta renovación de las cárceles de partido. En algunos casos supone la construcción, por primera vez, de un edificio con arquitectura específicamente penitenciaria; en otros, el estado de las cosas permanece inalterable: algunas cárceles continuarán ubicadas en casas y fortificaciones. Un repaso del estado de las instalaciones en cada partido judicial en el primer tercio del XX, permite conocer la situación y evolución, absolutamente variopinta, de los edificios penitenciarios leoneses. La cárcel del Castillo, en León, es cárcel de Audiencia, de Partido y depósito municipal desde 1877 hasta 1965. No llega a plantearse la construcción de un centro de nueva planta, limitándose las autoridades de la época a promover la rehabilitación y ampliación del antiguo Castillo de León. En Ponferrada, la cárcel de Partido y depósito municipal seguirá siendo la vetusta cárcel real, junto a la torre del reloj. Desde 1572 hasta 1968 completará cuatro siglos de encarcelamiento en el corazón del Bierzo. La nueva cárcel celular de Astorga sustituye a la vieja cárcel, una vez vendida ésta en 1892. Su ubicación se corresponde con la finca donde actualmente se ubican los juzgados (actual plaza Marqueses de Astorga y calle José Díaz Novo). La nueva prisión celular perdurará hasta 1961, año en el que una Resolución, de 6 de julio, establece la supresión de la cárcel de partido de Astorga. La nueva cárcel celular de La Bañeza es inaugurada en 1904, sustituyendo a la antigua 'casa de cárcel', un edificio arrendado. Fue derribada en los años sesenta; su portada de granito se instaló dando entrada al Jardincillo; el solar fue urbanizado, acabando con la laguna que en la zona formaba un antiguo reguero que corría por la calle del Carmen. El expediente para la construcción de la nueva cárcel celular de Valencia de don Juan se inicia en 1893. La Corporación municipal, en abril de ese año, toma el acuerdo de dirigirse al diputado por el distrito «considerando que dicha obra es de vital interés para la villa». El nuevo inmueble penitenciario fue construido en 1906 en el mismo edificio que ocupaba la cárcel antigua (el viejo caserón del convento de Santo Domingo). El partido judicial de Murias de Paredes contaba con una casa antigua alquilada y habilitada para uso carcelario. El tipo de construcción era el habitual de la montaña, dada la climatología de la zona: sólidos paramentos de piedra y cubiertas en pizarra. Actualmente es una casa de turismo rural, en la que aún se observan detalles y rastros de su antiguo uso penitenciario, particularmente las huellas del enrejado en las ventanas y las mirillas en las puertas de lo que fueron celdas En La Vecilla, la cárcel real, después de Partido, estuvo ubicada en el torreón militar del siglo XII, reconstruido en el XIV y, actualmente, declarado Bien de Interés Cultural. El Torreón es conocido como la cárcel de La Vecilla, por haber sido éste su uso. Su origen se remonta al siglo XIV; fue residencia fortificada; utilizado como sede del juzgado y cárcel hasta mediada la década de los 70 del siglo XX, quedó luego abandonado. Construido a base de gruesos muros de mampostería de canto rodado, su reciente rehabilitación le ha proporcionado nuevos usos, básicamente culturales. Popularmente, el edificio es conocido como La Torre de La Vecilla El Anuario de Sahagún recoge en el año 1927 noticias sobre la nueva cárcel de partido e instalaciones judiciales: «¿sobre la construcción de la cárcel, don Mariano Calderón Miguel, enajenó al ayuntamiento de la Villa y para aquellos fines una finca, al precio de 6.500 pesetas. Fue inaugurada en 1932 junto con el remodelado entonces juzgado de primera instancia, y el cuartel de la guardia civil». Estaba situada en la Ronda de San Francisco, entre las carreteras de Mayorga y León. El edificio, actualmente sin uso, aún se conserva. Guerra y posguerra De Riaño no hay más noticias de establecimientos carcelarios que los indicados en el Diccionario de Cadalso. Se trataba de un inmueble que albergaba la cárcel de partido y el depósito municipal. El edificio estaba situado en la plaza; fue construido a mediados del siglo XIX para cárcel y en el mismo se encontraba el Juzgado de instrucción. En Villafranca del Bierzo, según la referencia de Pascual Madoz, a mitad del siglo XIX: «A pesar de ser cabecera de partido judicial, no tiene cárcel pública, pero sirve provisionalmente el antiguo palacio y fortaleza de los marqueses de Villafranca¿». En estos años el sistema penitenciario se caracteriza por el desorden inicial, la arbitrariedad, la brutalidad en el trato, las condiciones inhumanas de detención, la fluctuación numérica y geográfica de los detenidos, en su aplastante mayoría políticos, o, lo que es lo mismo, vencidos de la guerra civil. El enorme número de presos y detenidos desde el comienzo de la guerra civil determina la creación de campos de concentración por parte de los golpistas facciosos. De nuevo el ex convento de San Marcos vuelve a ser en León centro de uso carcelario, si bien esta vez con un carácter extremadamente trágico: la calificación como campo de concentración durante la guerra civil, lo que supuso que el edificio se convirtiera en un auténtico campo de la muerte, testigo de auténticas barbaridades y tragedias. Según Álvarez Oblanca y Secundino Serrano «los juicios sumarísimos se incrementan tras la caída del Frente Norte, el 21 de octubre de 1937. Entre 10.000 y 12.000 milicianos leoneses habían permanecido al lado de la República, algunos no conseguirían llegar a sus casas, pues en los límites provinciales se instalaron columnas de operaciones que se encargaban de eliminarlos; una parte importante de los que llegaron fueron detenidos, pese a las promesas de reconciliación. Es entonces cuando San Marcos se convierte en uno de los campos de concentración más famosos de España, con una población reclusa, en algunas épocas, de 7000 hombres y 300 mujeres. Además, dado el número de detenidos, se utilizó como cárcel una fábrica de curtidos en Santa Ana (500 detenidos de media), y se contaba también con la Prisión Provincial¿». Campos de trabajo Los presos republicanos, durante y después de la Guerra Civil, fueron utilizados como mano de obra gratuita o, según los casos, barata para compensar la disminución de la fuerza de trabajo como consecuencia de la propia contienda y de las depuraciones posteriores. Una Orden de 7 de octubre de 1938 acuerda a las empresas el derecho a pedir destacamentos penales. Un decreto de 9 de junio de 1939 determina la relación entre redención de penas y libertad condicional. Una ley de 8 de septiembre del mismo año crea un Servicio de colonias penitenciarias militarizadas, que se ponen a disposición de la industria y de las obras públicas. Algunas de las obras realizadas en León con destacamentos penitenciarios fueron el Canal del Bierzo (1944), el embalse de Barrios de Luna (1952-1955), explotaciones mineras en Fabero, Matarrosa y Laciana, obras públicas en diversas poblaciones y carreteras provinciales y el ramal ferroviario de La Virgen del Camino (para la legión Cóndor). Además, del campo de concentración de San Marcos dependían varios batallones disciplinarios en Lugo de Llanera (Asturias), en el aeropuerto de Labacolla (Santiago de Compostela) y en Peñaranda de Bracamonte (Salamanca). Cárcel del paseo del Parque Por lo que se refiere a la arquitectura penitenciaria, comienza en León una nueva etapa a partir de los años sesenta del siglo XX. Y esto por dos circunstancias fundamentales: por un lado, el cierre progresivo de las cárceles de Partido y las municipales, y por otro, la construcción de una Prisión Provincial de nueva planta que respondía a criterios modernos de arquitectura penitenciaria, y que se ubicará en el paseo del Parque. Su vida, en todo caso, fue efímera: en 1998 entra en funcionamiento el Centro Penitenciario de Villahierro-Mansilla, complementado en 2005 con un Centro de Inserción Social. La construcción de este centro penitenciario fue realmente azarosa. Desde 1941 se tienen noticias sobre la nueva prisión provincial, sin embargo, no terminará la construcción hasta 1965: veinticinco años para disponer de un centro penitenciario moderno. Finalmente, el 11 de mayo de 1965 fue inaugurada la nueva Prisión Provincial con todo un desembarco de autoridades locales y la presencia del Director General de Prisiones, José María Herreros de Tejada y Azcona. Transcribo literalmente la descripción de la nueva cárcel publicada en el diario Proa: «Está construida en terrenos del Parque, lindando con el campo hípico, terrenos que, en extensión de 18.000 metros cuadrados fueron cedidos por el Ayuntamiento para tal destino. Son 5.500 los metros cuadrados construidos, teniendo el resto dedicación a espacios libres, patios y zona exterior de aislamiento. Tiene la Prisión cien metros de línea de fachada y ciento ochenta de profundidad, teniendo forma regular de rectángulo, y pudiendo considerarse dividida en cuatro zonas perfectamente diferenciadas¿ Finalmente podemos decir que la capacidad de la Prisión es de 190 reclusos, de ellos 150 hombres; que el proyecto es debido al arquitecto don José Luís Sanz Magallón, bajo cuya dirección han sido ejecutadas las obras, que han costado treinta siete millones». Victoriano Crémer escribía entonces en el diario Proa que «el horripilante castillón de Puerta Castillo, además de constituir una solemne y fatídica mazmorra medieval, era lo menos indicado para que el hombre arrojado a sus celdas pudiera entender una forma de posible rehabilitación¿ Ahora ya vamos a contar con una cárcel de las que se llaman modelo. Un lugar dotado de los medios más idóneos para que el recluido se sienta al menos en un clima de humana comprensión y de posible recuperación». |||| En las próximas fechas verá la luz el libro titulado Historia de las cárceles leonesas (Memoria de veinte siglos de encarcelamiento y arquitectura penitenciaria) , del que es autor el leonés Benigno Castro, presidente de la Sosiedad de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios (Siep). Editado por la propia Siep y Editorial Everest, el libro proporciona un repaso a todos los establecimientos leoneses de retención, custodia y cumplimiento de penas a lo largo de dos milenios, desde las poblaciones autóctonas y romanas hasta la actualidad más reciente. Cárceles privadas y reales, mazmorras, calabozos, castillos, conventos, prisiones eclesiásticas, cuarteles militares y policiales, transportes de presos, campos de concentración y de trabajo, centros penitenciarios modernos¿ constituyen el arsenal histórico que representa la privación de libertad, reflejada en sus edificios y lugares de ejecución. El libro ha sido prologado por el ministro de Defensa, el leonés José Antonio Alonso, máximo impulsor del Plan 2005-2012 de Nuevas Infraestructuras Penitenciarias en su etapa anterior como ministro del Interior. La Introducción corre a cargo de Emilio Morais Vallejo, profesor de la Universidad de León. El libro se completa con una amplia bibliografía y un importante dispositivo gráfico, del que son sólo una pequeña muestra las fotografías que aparecen en este reportaje. La obra consta de 240 páginas y está editado por completo a color, en papel y formato de calidad. Gran parte de la tirada se distribuirá gratuitamente en bibliotecas, centros escolares, centros culturales y universidades, con especial atención a los centros leoneses. Una pequeña parte de la tirada quedará distribuida en librerías, para que pueda ser adquirido por cualquier particular interesado. 1397124194 |||| El Plan de Amortización y Creación de Centros Penitenciarios, aprobado por el Gobierno, en 1991, y la creación de la Sociedad Estatal de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios, Siep, (1992), supusieron un cambio definitivo en el tipo y ritmo de transformación del sistema penitenciario español. Prueba de este cambio de política, renovada por un nuevo Plan del Gobierno (2005-2012), son el Centro Penitenciario de Villahierro-Mansilla (1999) y el Centro de Inserción Social de León (2005). El acto oficial de inauguración del nuevo centro penitenciario leonés tuvo lugar el lunes 28 de junio de 1999. Está ubicado en el término de Mansilla de las Mulas, a 21 km. de León, en el paraje conocido como Villahierro. La superficie total de los terrenos es de 352.198 m2. La superficie construida es de 82.728 m2. El diseño responde a una tipología modular, habitual en las prisiones modernas, contrapuesta a la clásica estructura radial con núcleo central de vigilancia y grandes galerías de celdas o dormitorios comunes. La propuesta Tipo se desarrolla a partir del criterio de núcleo urbano autosuficiente. Se trata de una pequeña ciudad, formada por catorce mini centros independientes y otros edificios con servicios culturales, sanitarios, deportivos y productivos comunitarios, servicios que cubren todas las necesidades del interno, con reducción de los traslados a servicios comunitarios fuera del establecimiento y potenciando la política de reinserción. Se homologan las distintas instalaciones con aquéllas normalizadas por otros organismos del Estado (aulas, polideportivos, talleres, cocinas, enfermería, etc.) respondiendo a las pautas marcadas por las administraciones en materias de Educación, Trabajo o Sanidad. Cada uno de los edificios que componen el Proyecto Tipo de un Centro Penitenciario, desarrolla las necesidades de espacios y circulaciones que han sido dadas y contrastadas con la administración penitenciaria, articulando todo el conjunto para conseguir su óptimo funcionando a través de un proyecto específico de implantación que además dota al complejo de las infraestructuras requeridas en cada caso. Concebido como un núcleo urbano, autosuficiente por sus infraestructuras, articula edificios independientes mediante un entramado de calles y plazas, generando a partir de un eje longitudinal que divide el conjunto en tres bandas caracterizadas por el uso, una central a lo largo de dicho eje que contiene los edificios de relación y servicios y dos bandas laterales de uso residencial. Dispone de 1008 celdas dobles y 203 complementarias, con capacidad total para más de dos mil internos. |||| Los Centros de Inserción Social (CIS) son Establecimientos penitenciarios destinados al cumplimiento de las penas privativas de libertad en régimen abierto, así como al seguimiento de cuantas penas no privativas de libertad se establezcan en la legislación penal y cuya ejecución se atribuya a los servicios penitenciarios. El nuevo CIS de León, inaugurado el 11 de julio del 2005, se ubica en una parte de la finca de la antigua Prisión Provincial del Paseo del Parque, pero se trata, tras la demolición de varias edificaciones, de una construcción totalmente de nueva planta y diseño. La inauguración correspondió al ministro del Interior, José Antonio Alonso. El nuevo CIS recibe el nombre de Jesús Haddad, exdirector de Instituciones Penitenciarias, asesinado por el Grapo en 1977. El CIS dispone de tres plantas más una cuarta bajo cubierta dedicada a instalaciones. En la Planta Baja alberga despachos, puestos de funcionarios, habitación para minusválido, gimnasio, cocina, comedor, sala de estar, biblioteca, lavandería, instalaciones, aseos y patio (de uso múltiple, incluyendo el deportivo). También dispone en la planta baja de una zona de despachos con entrada independiente para la acción y labor de oenegés relacionadas con la asistencia a los internos. En las plantas primera y segunda alberga 66 habitaciones, además de aseos y un patio. DL

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