Jaguar C-XF, declaración de intenciones...
Diseño impactante en una preciosista combinación de modernidad y clasicismo. Con el prototipo C-XF, Jaguar recupera el espíritu del «Gran Gato» y anticipa las líneas maestras de nuevos modelos
Modernidad y clasicismo. Con este espectacular coupé de cuatro plazas, todavía en fase de concept , Jaguar perfila las líneas maestras del futuro S-Type, que se lanzará en septiembre bajo la denominación XF. Y no sólo eso. Desvela buena parte de su también futura política productiva revitalizando el tradicional lema del fundador Sir Williams Lyons: «Cualquier nuevo Jaguar debe asociarse a un diseño impactante, seductor, elegante y deportivo». En esas estamos... (eso deben pensar los diseñadores de la marca). El caso es que, visto lo visto en las primeras fotografías oficiales distribuidas por el fabricante, parece clara la intención de Jaguar de continuar manteniendo, cuando no potenciando, la impronta frontal que, últimamente, ha venido firmando Jaguar. Capó musculoso y tomas de aire laterales son otras de las señas de identidad del prototipo C-XF, mientras -una pena- los tradicionales faros dobles se sustituyen ahora por unos grupos ópticos de una sola pieza «rasgada», que se enseñorea del perfilado frontal y de buena parte de las aletas delanteras. El diseño rasgado puede resultar muy moderno -que resulta- aunque se echa de menos esa doble óptica que, dígase lo que se quiera, ha venido siendo una de las señas de identidad en las pinceladas del Gran Gato. En fin... Donde el C-XF se muestra más espectacular es en la vista zaguera: imagen potente trufada en preciosismo estético con, eso también, un evidente recuerdo a ciertas realizaciones de culto (E-Type... por descontado) con unos perfiladísimos grupos ópticos -aquí sí que acierta Jaguar-, recortada tapa de maletero y una amplísima luneta. El conjunto se redondea con dos generosas salidas de escape y un difusor aerodinámico «efecto suelo» para mejorar la adherencia del coche. Consecuencia: un radical cambio de imagen (también arriesgado) que, cuando se civilice y llegue a la serie en el modelo «real» de compra, dará su auténtica dimensión. Todo apunta a que las perfiladas líneas de este cuatro puertas o, por mejor decir, lo que será el definitivo XF, que no diferirá excesivamente del prototipo de concepto, resultará ser un modelo en franca competencia con modelos germanos del estilo del Mercedes CLS o del Passat Coupé de Volkswagen. Si en el exterior Jaguar rompe moldes -propios y algunos ajenos- el interiorismo del C-XF resulta ser todo un canto al vanguardismo, sin excesivos lujos y con el punto de inflexión en un cuidado estudio ergonómico: cuatro butacas individuales y muy envolventes (tipo baquet ), salpicadero tan perfilado como dinámico, combinado en aluminio y madera y con un tratamiento de materiales de los más sofisticado y contemporáneo. Entre las dos filas de asientos hay un voluminoso túnel de transmisión, forrado en madera de álamo, que recorre longitudinalmente todo el habitáculo lo que, según los diseñadores de Jaguar, favorece que los ocupantes tengan una sensación de estar dentro de un coche futurista y que, a la vez, se sientan integrados en el conjunto. La secuencia de arranque es otra de las perlas del nuevo diseño C-XF. Se sustituye la tradicional llave de los actuales Jaguar por un botón. Así dicho, la aplicación podría no ir más allá... sólo que nada más acceder el conductor a su asiento comienza a parpadear una luz roja situada en un mando de la consola que, al pulsarlo, despliega un selector circular de marchas «Jaguar Drive»... justo debajo de la mano del piloto. En ese momento el habitáculo se inunda de una estratégica luz azulada y una ráfaga de ese mismo surge de la parrilla delantera anunciando que el motor ya está arrancado. Sólo falta pedir pista... Y no queda ahí la cosa. El sistema «Jaguar Sense» propicia, mediante sensores ocultos que reaccionan al movimiento de la mano, la «aparición» de las manillas de las puertas, dejar al descubierto una pantalla de información junto al cuadro de mandos y hasta desplegar, en una sección central del salpicadero, una pantalla doble: el conductor ve las indicaciones del navegador y el acompañante puede ver un DVD. Las salidas de aire no «aparecen» hasta que se solicita y el cuentarrevoluciones, ajustado en el sentido contrario a las agujas del reloj, «emerge» del cuadro de mandos cuando se selecciona el modo deportivo «Dynamic». Para la movilidad de tanto diseño y tecnología vanguardista, Jaguar ha elegido a una de sus motorizaciones de bandera, el V8 de 4.2 litros utilizado en el XK, el XJ y el Daimler, aunque subido hasta 420 CV (50,8 metros/kilo de par), unido a una caja de cambios automática de 6 velocidades con manejo secuencial. El volante tiene un solo brazo para soportar el aro y otros dos que no llegan a unirse con éste, para alojar los mandos del cambio secuencial. Apuntar finalmente la innovación que también supone la adopción de una funda de fibra de carbono para alojar todo el cableado eléctrico, una tecnología heredada de la F-1. En definitiva que, con el prototipo C-XF, Jaguar da un significativo paso hacia el futuro en la realización de nuevos modelos.