Diario de León

«La artesaría de la fiesta da muchas satisfacciones»

Raúl Mosquera es artesano. En su taller Artimaña, en Puebla de Sanabria, trabaja, entre otras cosas, en la restauración y creación de estos personajes de cartón fallero. Sostiene que la tradición de los Gigantes y Cabezudos une a los pueblos.

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CARMEN TAPIA | texto
León

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Artesano de la fiesta. Ese es el oficio de Raúl Mosquera, escultor que ha restaurado algunos de los «gigantones» de León y la Tarasca. Modelador de los gigantes de la Pícara Justina y San Froilán, este año tiene el encargo de poner a punto a los 17 cabezudos. Mosquera tiene su taller Artimaña en Puebla de Sanabria. Su amor por esta tradición popular contagia entusiasmo. «Soy conservacionista y pienso que la recuperación y el conservacionismo de este tipo de tradiciones tiene que ir a aparejado a la conservación del oficio». Mosquera trabaja las manos y la cabeza de sus creaciones con cartón fallero. La utilización de los materiales y el proceso de elaboración de los gigantes y cabezudos será el tema principal de su charla en el ciclo de conferencias que ha organizado el Ayuntamiento de León para la promoción y mantenimiento de esta tradición popular. «Apoyado por unas diapositivas, voy a explicar el proceso de modelado y de vaciado del cartón y la utilización de la cola». Además del modelado, este escultor da especial importancia a la ropa que visten estos personajes. «tratamos de buscar siempre telas autóctonas, como es el caso de los materiales y los colores utilizados en la restauración de los gigantes que representan al leonés y la leonesa». El lino y el algodón son los tejidos estrella. Siempre materiales naturales «no sólo por su belleza y su tacto, sino también por su resistencia». Mosquera sostiene que algunos de los gigantes que desfilan en las fiestas de León tienen una talla artística que merece la pena conservar, como es el caso del leonés, la leonesa, el rey y la reina moros, la Tarasca, de la que hace una mención especial, y los dos últimos personas incorporados a la fiesta, la Pícara Justina y San Froilán, realizados por él. «Son obra de maestros falleros valencianos y hay que cuidarlos, forman parte del patrimonio de un pueblo, igual que la Catedral», sostiene. Mosquera defiende la posibilidad de incorporar nuevas piezas al desfile tradicional. «¡Pues no hay reyes en León que podrían reproducirse!», defiende. A este artesano madrileño le surge el amor por los gigantes y cabezudos de forma casual. «Trabajaba en Madrid en el mundo de la escenografía, con máscaras, vestuarios, muñequería, montaje y producción de espectáculos de calle. En esta ciudad me encontré gigantes olvidados en una de las naves del antiguo matadero, comidos por las ratas, conseguí convencer a los responsables municipales y los restauré. Desde entonces ya han pasado 28 años y me han dado muchas satisfacciones». A este artesano le gustaría que en León, como en otras provincias, se mimasen más a los gigantes y cabezudos, como hacen en zonas de Levante y Cataluña, que es donde más tradición hay. «Es una de las pocas tradiciones comunes que existen en todas las provincias, pueblos y autonomías. He estado en muchas concentraciones de gigantes y cabezudos donde gallegos, vascos, catalanes y andaluces conviven en hermandad alrededor de esta fiesta, que tiene cientos de años de tradición, sólo interrumpida durante el franquismo. Estos personajes anunciaban el inicio de las fiestas. Caló tanto entre la gente que no se podía empezar un festejo si antes no salían los gigantes y los cabezudos». «Lo importante- dice este artesano- es encontrar a un grupo de gente entusiasta que quiera conservar la tradición».

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