Matrimonios muy de conveniencia
?n otros casos, sin embargo, este concepto de honorabilidad tan apreciado por los americanos sí ha sido recompensado, como es el caso de John Edwards, que hizo pública su intención de continuar en la contienda a pesar de la grave enfermedad de su esposa. Su decisión, lejos de perjudicarle, conseguía aumentar la popularidad del político a lo largo de todo el país. No es una excepción. Fieles cumplidores del sexto sacramento, los demócratas gozan de buena salud en asuntos familiares. Mientras Barak Obama presume de su mujer, que, aunque poco dada A las apariciones públicas, aparece como primera dama preferida de las encuestas de opinión. También el tándem formado por Hillary-Bill ha sabido rentabilizar como nadie su ya superada crisis matrimonial. Cómodo en su papel de marido consorte, el ex presidente ha utilizado su tirón popular para recaudar fondos a favor de su mujer. Dos millones de dólares en total es el dinero que Clinton ha conseguido reunir él solo. Y es que no sólo la muerte, sino también la política, consigue unir y separar matrimonios.