«Besar a Johnny Depp fue difícil, es mi amigo»
Keira Knightley | La coprotagonista de «Piratas del Caribe 3» dice que intenta evitar «la paranoia» del éxito e intenta dar siempre lo mejor de ella misma
La primera entrega de Piratas del Caribe sirvió de plataforma a la delgadísima y aparentemente frágil Keira Knightley. Ahora, esta veinteañera británica nominada al Oscar por Orgullo y prejuicio se mete por tercera vez en la piel de Elizabeth Swann en la tercera parte de la serie, que este jueves se estrena en España y donde, arropada por los atractivos Johnny Depp y Orlando Bloom, por primera vez enseña las piernas. Con agente desde los 6 años, la chica pirata creció interpretando pequeños papeles en obras de teatro hasta que llegó Quiero ser como Beckham, su primer triunfo. Además, su parecido con Natalie Portman le valió suplantarla en el rol de reina Amidala en el primer episodio de La guerra de las galaxias -Es una chica son suerte. Gracias a «Piratas...» ha besado a Orlando Bloom y a Johnny Depp. -Lo soy, pero esas escenas nunca son fáciles de rodar. Besar a Johnny fue difícil, porque es mi amigo y conozco a su mujer, Vanesa Paradis. -Es irreverente, no se preocupa por nada, es políticamente incorrecto. El público se identifica con Jack Sparrow. -Johnny ha sido clave para el éxito del proyecto. La mayor parte del peso cae en él. Es una estrella. Es asombroso ver cómo crea un personaje y trabaja sobre él. Siempre arriesga, no piensa en si lo que hará les gustará o no a sus fans, sino que se embarca en lo que cree. Ver y aprender eso es un privilegio enorme para una joven actriz como yo. -Cuando nació Sparrow muchos se llevaron las manos a la cabeza. -Sí. Muchos pensaban que su planteamiento era un error y, sin embargo, eso fue lo que hizo a su personaje tan potente. Johnny tenía claro hacia dónde lo llevaría, nos dio una lección. Con Johnny he descubierto que esta profesión es egoísta, hay que hacer las cosas para una misma, porque de verdad las quieras hacer. Al final, la gente lo aprecia y lo ve. -¿Cómo ha sido trabajar con Depp? -La trilogía ha sido un proceso muy largo. Él vivió momentos muy duros, por eso me marcó cómo, a pesar de todo, siempre se mantuvo enfocado en lo que estaba haciendo. Es un gran profesional. No lo olvidaré nunca, ni como actor ni como persona. -¿Hay un antes y un después tras esta trilogía? -Sólo tenía 17 años cuando hice la primera parte. Ahora tengo 22, es decir, que he dedicado una parte importante de mi vida a la serie. Afortunadamente, he podido hacer muchas cosas y muy diferentes entre una y otra película. Con Elizabeth Swann he convivido bastante años, ahora necesito un cambio significativo. Coincido con Orlando en la inquietud de hacer sólo cosas que me llenen profesionalmente, ya no me importa si a los demás les gusta o no mi trabajo. Espero que sí, pero no me afecta. -Haga un balance de su carrera. -Estoy muy satisfecha con lo que he logrado. Vivo el cine como algo muy personal, como una experiencia muy egoísta. Me siento tranquila porque sé que, haga lo que haga, creceré y disfrutaré. Es muy ingenuo pensar que todas las películas que hagas serán un acierto. Es más, hay poquísimas cintas que haya visto que pueda decir «es una obra de arte». Estoy convencida que el éxito llega después de una larga trayectoria. Fue con Orgullo y prejuicio cuando empecé a darme cuenta de que esto se convertiría en mi vida y que empezaba a tener una carrera. Es muy difícil mantenerse bajo los focos a largo plazo. Normalmente, los éxitos te pillan por sorpresa, aunque tú siempre trates de dar lo mejor de ti en cada proyecto. El cine es un trabajo en equipo, depende de mil factores. Lo que hay que hacer es disfrutar con el trabajo y seguir luchando. -¿Se considera una actriz de moda? -No me siento así. Como en todos los oficios, hay momentos mejores que otros. Ahora me encuentro en lo alto de la montaña, pero dentro de dos años puedo estar abajo. No soy actriz por ser una persona conocida, sino porque me gusta lo que hago. No puedo vivir con la paranoia de hoy trabajo y mañana no porque gusto más o menos. Siempre doy lo mejor de mí y en unas ocasiones el público responderá y en otras no. -Se habla de una cuarta entrega de «Piratas...». -Siempre se pensó como una trilogía. No hay más que decir. Si hay algo más, no estoy enterada. -Tiene fama de exigente en el trabajo y en la vida diaria. -Lo soy. El día que me aburra de hacer lo que hago, pararé y encontraré el modo de recuperar mi ilusión. Todos los actores te dirán que cuanto más nos exija el personaje, mucho más interesante será el papel. -Es muy fuerte tener un agente a los 6 años. -Pues a los 3 ya quería tener uno porque estaba muy celosa de mis padres. Es lo único cierto que se dice de mí en Internet. Mi madre es una gran escritora que aparcó el teatro y la interpretación, y mi padre es actor. Siempre he ido a sus ensayos, a sus estrenos... Es un mundo que intoxica. -También le atraería mucho el aplauso. -No sólo es eso. Ellos creaban un mundo de fantasía del que yo quería formar parte. Es un estilo de vida bohemio, la gente que conoces es muy interesante... Quería entrar en ese universo. -Sigue viviendo en Londres: ¿ha pensado en mudarse a Los Ángeles? -No. Cuanto más tiempo paso fuera de Londres, más añoro la ciudad. Siempre he vivido aquí, es mi hogar y es donde está la gente que quiero. -Más de una vez han dicho que era anoréxica, aunque usted siempre lo ha negado. -Es algo que me persigue. No soy un esqueleto. En Piratas... se me notan los músculos, que desaparecen en cuanto dejo de entrenar. Para la película, tuve que entrenarme duramente para estar en forma. Mi cuerpo cambió drásticamente. No estoy a dieta, me cuesta engordar porque soy muy activa. -Parece una chica con los pies en el suelo, a pesar de la fama que la rodea. -Es mi forma de ser, las cosas son así. Tengo un grupo de amigos que me recuerdan mis errores, se ríen de ellos y me enseñan a reírme a mí. Trato de no prestar demasiada atención a la fama y no leo lo que escriben de mí porque puede llegar a consumirme.