Diario de León

Mercedes AMG, marginados... al principio

Marginados y proscritos, sin ni siquiera derecho a lucir la estrella plateada coronando su calandra. Los preparados de AMG han acabado por convertirse, cuarenta años después, en auténticos iconos de la Daimler-Benz

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JAVIER FERNÁNDEZ | texto
León

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Preparador de culto, icono de Mercedes... aunque no siempre fue así. Cuatro décadas después de su fundación, las versiones Mercedes AMG colocan el listón de ventas en torno a las 20.000 unidades anuales. Como tantas veces al principio de las relaciones - »cúrratelo» - los pioneros fundadores de AMG (Aufrecht y Melcher) no fueron precisamente bien vistos por las mentes pensantes de una compañía que tenía -y tiene- a gala fabricar los más depurados modelos del mercado en cada categoría. Así, «los tiempos oscuros» de AMG, aquellos primeros años en los que incluso se les prohibía expresamente la utilización de la célebre estrella plateada en los modelos -»preparaciones»- que lanzaban al mercado, han devenido, por obra y gracia del laboratorio de Affalterbach, en objeto de culto para quienes pretenden disfrutar -y pueden pagárselo- de un «Mercedes especial». Tan especial como que las listas de espera se hacen, en ocasiones y para según qué versiones, auténticamente kilométricas. Mucho han cambiado las cosas desde aquellas iniciales preparaciones, tan aparatosas como globeras aunque, también es verdad, supongan hoy toda una auténtica evocación de los tiempos heroicos. ¿Alguien es capaz de resistirse al encanto de aquel pionero 300 SEL 6.8? Sin parachoques y con un frontal cuajado de perolas Bosch... para iluminar el camino -la sinuoso pista- de Francorchamps hacia la segunda plaza bajo la ajedrezada en las 24 Horas de Spa de 1971; pistoletazo de salida -y llegada- para una carrera que, lejos de terminar, se afianza cada vez que AMG firma una de sus transformaciones. Y lo mejor, no sólo el aumento de potencia en los motores o la eficacia de las suspensiones son objeto de «preparación» por parte de los ingenieros de AMG, también -y sobre todo- un exhaustivo pliego de condiciones que deben cumplir las versiones preparadas, tal como sucede con los modelos de serie que fabrica Mercedes-Benz. La creación, el pasado año 2006, del «AMG Performance Studio» supone un paso más en la comunicación individualizada entre AMG y sus clientes, al objeto de ofrecer -y construir- vehículos tan exclusivos que, en ocasiones, se convierten en piezas únicas. Ediciones limitadas La conmemoración de su 40º Aniversario, ha llevado a AMG a la realización de un par de propuestas «fuera de serie»: el CL65 AMG y el CLK63 AMG Black Series. El nuevo tope de la gama AMG es el CL65, animado por un poderoso V12 biturbo de 612 CV y con par que supera los 100 metros/kilo; mientras el nuevo CLK63 Black Series reúne los atributos de la competición y está pintado en «Alubeam», una combinación plata-aluminio que simula el color del metal fundido y cambia de tono con el reflejo de la luz. Aunque, por encima de todos, el coupé V8, con un innegable parecido estético y un contenido tecnológico similar al coche de seguridad de la F1, este biplaza de 507 CV para predestinado a los circuitos: 4,3 segundos para acelerar de cero a cien y un característico sonido de carreras , propio del escape deportivo que instala AMG. Eso sí, para poder «encajar» con garantías el significativo aumento de potencia en el CLK63, los técnicos de AMG han trabajado sobre la transmisión, las suspensiones y los frenos. De forma que el cambio Speedshift 7G-Tronic (7 velocidades) tiene una relación final más corta, para hacer el coche más ágil en cualquier velocidad. Los trenes de rodaje reciben nuevos muelles y amortiguadores con tarados más firmes. A la vez que un diferencial parcialmente blocante mejora la propulsión y los frenos delanteros montan discos cerámicos de mayor diámetro. Sobre llantas de 19 pulgadas (aleación superligera) se montan neumáticos 265/30 delante y 285/30 detrás.

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