Diario de León

Nissan Qashqai 2.0 Acenta 4x2, «questión» de imagen

Nissan rompe moldes con el Qashqai, un polivalente vestido de «todocamino» y sin tracción total, aunque con ciertas aptitudes camperas. Tan atípico como su nombre, esta particular propuesta de Nissan, capaz de enamorar a primera vista, arranca

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JAVIER FERNÁNDEZ | texto
León

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Estética SUV y condiciones de polivalente. El Qashqai -hasta su nombre es «distinto»... por no decir difícil- incluso es capaz de afrontar algún que otro reto off road , por mucho que no sea ese su terreno ni esa la auténtica filosofía que su fabricante haya querido darle. Lo que sí que Nissan ha querido dar es gusto a la peña , en el sentido de ofrecer un vehículo con una apariencia tan en boga últimamente como que podría -y puede- muy confundirse con el más típico de los todocamino que el mundo son. Su precio, equivalente al de los coches compactos, y sus 4,3 metros de largo lo sitúan en un escalón de mercado difícilmente cuantificable -quizá es lo que pretendía Nissan- máxime si nos fijamos en esa decena de centímetros suplementarios en altura, con respecto a un compacto normal, y por una concepción estética que se aleja mucho de los turismos para acercarse -mucho también- a los SUV. Con toda esta amalgama, trufada en galimatías, el acceso al Qashqai presenta la particularidad de tener que levantar la pierna «un poco más» que en un turismo convencional y algo menos que en un todoterreno. Consecuencia: esa posición intermedia, aunque tirando a elevada, trasmite al conductor -y acompañantes- la sensación de control alrededor del coche y, eso también, de un evidente grado de confortabilidad en el conducción y en la utilización general del coche. Sensación que -nada se ha dejado al azar- se acentúa nada más observar el entrono reflejado en unos sobredimensionados retrovisores exteriores (plegables eléctricamente) que, salvo por una cierta rumorosidad aerodinámica, tampoco desentonan demasiado del resto del conjunto ni de la «equívoca» filosofía que el fabricante nipón le ha querido dar a su producto. En un habitáculo ciertamente amplio, con capacidad de 4/5 ocupantes como cualquier polivalente versátil, en el que sólo la constreñida longitud de la banqueta de los asientos traseros (la de los delanteros es correcta) llegan a alertar de no encontrarnos a bordo de un puro SUV, nuestro protagonista -sigue costando trabajo anotar el nombrecito - hereda del concepto SUV, y hasta monovolumen, por su oferta de bastantes huecos portaobjetos, generosa guantera y consola central con posavasos y reposabrazos que esconde un aceptable cofre, la capacidad del maletero (485 litros) se sitúa entre las mejores de su teórico segmento mientras, eso también, no se hace concesión ni guiño alguno a la modularidad propia de un moderno SUV porque... no lo es. El asiento trasero es abatible, aunque no longitudinalmente deslizable. Eso sí, el conductor dispone de un puesto muy ergonómico, con los mandos bien dispuestos y un asiento -y un volante- cuyas regulaciones permiten adaptar, junto con la disposición del pedalier, una buena postura de conducción, también un buen tacto de rodadura -y funcionamiento general- para un coche cuya mecánica (gasolina 140 CV) cumple perfectamente con lo que se espera de ella a la hora de mover los kilos (1.356) de coche que llevamos entre manos. La dirección, aún con tener asistencia eléctrica, ofrece un tacto de lo más homogéneo, lejos de las extrañas sensaciones que transmitían aquellos pioneros sistemas eléctricos -algo... raros -, lo mismo que la caja manual de 6 velocidades, con engranados suaves y precisos y una longitud de palanca que cae bien a la mano y hace especialmente fáciles las maniobras sobre ella. Las bondades del motor, la caja y sus relaciones de cambio/grupo, no sólo permiten una conducción relajada y con posibilidad de mantener altos cruceros, también hace gala de un consumo medio nada ávido , de forma que el consumo medio se cifra en alrededor de los 9 litros (algo menos, incluso) lo que, junto con la capacidad del depósito (65 litros) nos permitirá rondar los 700 kilómetros sin necesidad de repostar. En suma, que por 2.900 euros menos que su homólogo de tracción 4x4, el Qashqai de tracción delantera se convierte en una interesante opción de compra para quien pretenda un buen comportamiento dinámico con apariencia SUV... sin necesidad de pagar por ello.

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