El cielo ya no puede esperar
La ya acordada y próxima liberalización del espacio aéreo de EE.UU. va a cambiar el panorama viajero internacional. En las aerolíneas ya ha empezado un baile de fusiones y compra-ventas destinadas a afrontar el ya previsto aumento del tráfico a
l mundo de la aviación está cambiando a pasos de gigante. Y más aún en los últimos años en los que gobiernos, aerolíneas y empresas han acabado de definir la llamada liberalización del espacio aéreo, o lo que es lo mismo, una nueva forma de negocio y una nueva era para los viajeros. El primer paso lo dieron los países de la UE al firmar el acuerdo de liberalización total del cielo europeo en 1997. Desde esa fecha, todas las compañías aéreas con licencia comunitaria pueden cubrir trayectos desde cualquier aeropuerto europeo sin tener que pasar necesariamente por su país de origen. Esta nueva normativa marcó el inicio de la era de las low cost, término entonces novedoso y más que popular al día de hoy. El siguiente paso es la liberalización del cielo entre Europa y EE.UU. El acuerdo que acaba de firmarse entre ambos, tras cuatro años de duras negociaciones, supondrá que todas las compañías de ambos territorios podrán operar en uno y otro lado del Atlántico. Un filón, si tenemos en cuenta que entre ambas partes soportan el 60% del tráfico aéreo mundial, y una «revolución», según fuentes del ministerio de Fomento. Explotación conjunta «Hasta ahora, era impensable que un avión de Iberia volase de Frankfurt a Nueva York, pero la apertura de los cielos posibilitará ese tipo de operaciones» explica el director general de Iberia, Enrique Donaire, optimista además, porque las negociaciones de la compañía española con la estadounidense American Airlines sobre la explotación conjunta de rutas y la firma de un antitrust immunity (acuerdo de inmunidad antimonopolio) van por buen camino. Aunque el éxito final de la negociación depende de las vías que tome otra operación paralela en la que se halla inmersa Iberia: la posible venta de la compañía. Aglomeraciones La necesidad de estos cambios viene determinada, entre otras razones, por que el tráfico de los aeropuertos se multiplica y cada vez hay más aglomeraciones de pasajeros y de aviones. Todos los estudios elaborados para los próximos años apuntan a un aumento del turismo en general. La agencia Mintel, oír ejemplo, que hace estudios de consumo a nivel mundial, pronostica que el número total de viajes al extranjero desde los 15 países que más viajan se duplicará en el 2020, pasando de los 433 millones actuales a 837 millones. Asimismo, según los datos de la Comisión Europea, el acuerdo con EE.UU. permitirá la apertura de nuevas rutas y un aumento del tráfico aéreo de hasta 25 millones de viajes de un lado a otro del charco. La competencia y el aumento de rutas se traducirá en un drástico abaratamiento de las tarifas y en la creación de 80.000 puestos de trabajo. Todo parece indicar que el beneficiario final de tanto movimiento estratégico será el pasajero, que, de la noche a la mañana, se encontrará con una oferta más amplia, con más frecuencias, más variedad de tarifas y también más puntualidad.