Diario de León

La jubilación dorada de Greenspan

Alan Greenspan, que ha fichado por Deutsche Bank y ha cobrado seis millones por su memorias, se dedica a dar conferencias, a su empresa de asesoramiento específico y a asustar a los mercados

DENNIS COOK

DENNIS COOK

Publicado por
ENRIQUE CLEMENTE | texto
León

Creado:

Actualizado:

El consigue que Estados Unidos aparezca como el país más fuerte, el mejor, el invencible. La fascinación por Greenspan se ha convertido en una de las formas en que el país expresa confianza en sí mismo y en su futuro». Así de contundente se manifestaba el célebre periodista Bob Woodward en su biografía de Alan Greenspan, que tituló con un expresivo Maestro . Tenía un doble sentido, se refería a que fue músico en su juventud y entonces era el director de la orquesta económica mundial. Desde que se publicó el libro ya han pasado siete años y, sobre todo, un 11-S y una guerra de Irak, y el país ha perdido confianza. Pero la reputación de quien dirigió durante 18 años y medio la poderosa Reserva Federal estadounidense sigue siendo muy alta, aunque hay quienes le culpan de haber ayudado a crear la burbuja que ha estallado ahora en las bolsas. Para ello se remontan a su decisión de rebajar hasta el 1% los tipos de interés en el 2003, lo que contribuyó a crear un bum inmobiliario que ahora hace aguas con la crisis crediticia. Por eso hay algunos que prefieren llamarle Míster Burbuja en vez de maestro. Indudable prestigio Pero, con todo, ese indudable prestigio como gurú y oráculo de la economía, su larga experiencia y sus privilegiadas relaciones son las que han llevado al Deutsche Bank, primer banco en activos de Alemania, a ficharle, a los 81 años, como asesor de banca de inversión y empresarial. Greenspan, que en enero del 2006 dejó las riendas de la Fed en manos de Ben Bernanke, se limitó a decir que aceptaba la oferta porque Deutsche Bank es «una franquicia de banca de inversión con liderazgo internacional» y «uno de los grandes actores en los mercados financieros». Tras abandonar la Fed colmado de alabanzas y con escasas críticas, este judío neoyorquino no se convirtió en un octogenario corriente, sino que siguió trabajando. Creó una empresa de asesoramiento financiero, Greenspan Associates, y se dedicó a dar conferencias, por las que cobra 100.000 dólares (unos 73.000 euros) y a escribir sus esperadas memorias, que Penguin Press publicará el mes que viene bajo el título de The Age of Turbulence: Adventures in a New World (La edad de turbulencia: aventuras en un nuevo mundo), por la que ya ha cobrado 6 millones de euros. En los últimos meses Greenspan también se ha convertido en una especie de aguafiestas que predice toda suerte de males. En mayo advirtió de que el ritmo de crecimiento de la economía global en los últimos cinco años no podía durar. No se quedó ahí: los sistemas de pensiones de Europa y Estados Unidos pueden colapsarse dentro de 20 o 25 años, tiempo en el que calcula que se duplicará el número de jubilados, por lo deberá aumentarse la edad del retiro. Un mes después, pronosticó una subida de los tipos de interés a largo plazo, una reducción de la liquidez y un menor crecimiento a nivel mundial. De hermético a bocazas Pero lo más inaudito es que el exasperadamente ambiguo, críptico y opaco presidente de la Fed se ha convertido en un bocazas. El inventor de una forma incomprensible de hablar que se bautizó como greenspeech (un juego de palabras entre su apellido y la palabra discurso) y él llamaba «ambigüedad constructiva», se ha vuelto imprudente cuando ha abandonado el poder. Aquel que en 1998 dijo una frase que quedará en la historia -«creo que debo advertirles de que si creen que he sido muy claro es que probablemente no me han entendido»- es hoy un charlatán que asusta a los mercados, a sabiendas de que su opinión cuenta casi tanto como la de su sucesor. Hace algo más de cinco meses desató una oleada vendedora en los mercados de todo el mundo tras advertir del peligro de que EE.UU. entre en recesión a finales de año. Eso sí, hay que reconocerle que avisó de que la crisis de las hipotecas de alto riesgo «no es una cuestión menor» y que se contagiaría al resto de la economía, como se ha comprobado. Más recientemente, un comentario sobre una posible contracción «dramática» del mercado bursátil chino provocó una caída en Wall Street. Sus decisiones sobre la bajada o subida de los tipos afectaron a los patronos de consumo, ahorro e inversión de los estadounidenses y, por extensión, de todo el mundo. Su influencia aún es enorme y Deutsche Bank la ha comprado.

tracking