Diario de León

«Otras especies pueden contagiar la Tularemia»

Elías Rodríguez Ferri | Catedrático de Microbiología de la Universidad de León, es una de las voces más destacadas a la hora de hablar, más allá de luchas políticas y responsabilidades, del animal rey del campo veraniego

FERNANO OTERO

FERNANO OTERO

Publicado por
SARA R. GALLEGO | texto
León

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|||| Agosto del 2007 va unido, especialmente para los agricultores de la provincia, al chillido del poco querido Microtus arbalís , denominación de la especie de ratón de campo más conocida de los campos leoneses este verano, el topillo. Nunca se había descrito en Castilla y León una plaga de esta magnitud, 800 millones de topillos para el censo de la región, que ha destrozado miles de hectáreas de cultivo, primero en Tierra de Campos, y con el avance del verano, en los regadíos del norte. Dos factores, según palabras de Elías Rodríguez Ferri, catedrático de Microbiología de la Universidad de León, han sido los detonantes de la plaga. «Por una parte, la suave meteorología ha favorecido una mayor cantidad de cultivo, y por otra el propio ciclo biológico periódico de los topillos, que ha coincidido con una fuerte reproducción de crías», afirma este experto. El uso de veneno en tubos ha sido una de las medidas emprendidas por la Junta de Castilla y León más criticadas, aunque Elías Ferri se muestra confiado. «Es arriesgado porque el veneno podría ser accesible a otros animales, incluyendo los de caza, pero creo que la Consejería de Agricultura está actuando razonablemente bien y están tomando precauciones», asegura. La quema de rastrojos controlados es otra de las prácticas realizadas muy reguladas. «En general está prohibida por la normativa de la Unión Europea pero es una situación que exige medidas extraordinarias», comenta Ferri. Topillos, sí, pero no sólo ellos Estos ratones de campo se han convertido en el principal enemigo de los agricultores de la región, pero Elías Ferri advierte de que la bacteria que contagia a los humanos la ya archiconocida Tularemia puede infectar a más de 250 especies animales. «Los datos que muestra la Consejería señalan que existen en la comunidad algo más de 200 casos de contagio en humanos, siete de ellos en Leon; sin embargo, la encuesta epidemiológica realizada señala que apenas hay un 15% de relación entre la bacteria alojada en los topillos y la enfermedad en personas», asevera. «En mi opinión, estamos hablando de un problema multicausal en el que el topillo ha cobrado especial importancia, pero igualmente influye el contagio a través del agua o de otros animales, como la liebre o el cangrejo», sostiene el catedrático. Presente en más de 1.000 especies de roedores, la bacteria se puede trasladar a los humanos por varias vías, siendo la más común la del contacto directo por proximidad al animal enfermo. «También es importante diferenciar entre las cuatro subespecies de la bacteria», aclara Elías Ferri. «Dos de ellas apenas tienen efectos perjudiciales, y la más peligrosa, la de tipo A, no está presente en Europa», comenta. «La que afecta a los topillos es la de tipo B, no muy virulenta, pero contagiosa», apunta. El fin de la plaga no está lejos, se desprende de las palabras del experto. «Con la vuelta al frío y la actuación de los predadores se frenará el número de especies», explica. Con respecto a los afectados, también se muestra optimista. «Al menos las autoridades defienden que el 99% de los infectados están tratados con antibióticos y evolucionan», añade. Los síntomas de la enfermedad, asevera Ferri, corresponden a las formas clínicas típicas, sobre todo, dolor de cabeza y úlceras en la piel que no cicatrizan. Menos mal que agosto, aunque sólo sea por esto, ya se ha terminado.

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