Diario de León

Los satélites Grace vigilan la salud de la Tierra

Son capaces de detectar variaciones gravitacionales mínimas provocadas por el magma del interior de la Tierra, el deshielo de los glaciares o el desplazamiento de corrientes marinas

Publicado por
M. M. ALLER | texto
León

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Los satélites gemelos Grace, acrónimo de Gravity Recovery and Climate Experiment (de Recuperación Gravitatoria y Clima), puestos en órbita por la Nasa y la agencia espacial alemana, tienen como principal objetivo estudiar el campo gravitatorio terrestre. Dotados de sensores de alta sensibilidad detectan variaciones gravitacionales mínimas provocadas por el magma que circula por el interior de la Tierra, el deshielo de los glaciares o el desplazamiento de corrientes marinas. El campo gravitatorio terrestre se representa gráficamente utilizando mapas de anomalías de la gravedad y del geoide terrestre. Los primeros representan cómo el campo gravitatorio real difiere del campo gravitatorio uniforme supuesta una superficie terrestre regular. La mayoría de las anomalías de la gravedad se deben a inusuales concentraciones de masa en una región. El geoide es una superficie teórica de la Tierra que representa el nivel medio del mar en ausencia de vientos, corrientes y variaciones de las mareas. Define la horizontal del lugar y la gravedad actúa perpendicular a él. Hasta ahora, no existía una fuente homogénea de datos del geoide global ya que provenían de docenas de satélites que realizaban observaciones sobre las zonas terrestres y barcos en los mares, que posteriormente se combinaban para crear el modelo. Sin embargo, con el sistema Grace, el modelo de geoide se va haciendo más detallado ya que se mejoran la exactitud de la altimetría satelital, las observaciones de radar de apertura sintética, los modelos digitales del terreno que cubren grandes superficies terrestres y heladas, los usos y aplicaciones de la teledetección y la cartografía. Aplicaciones Los mapas que se elaboran son mucho más precisos que sus antecesores, mejorando las técnicas utilizadas por los científicos (oceanógrafos, hidrólogos, glaciólogos, geólogos) que estudian los fenómenos que influyen en el clima, lo que les permite descubrimientos impensables hasta ahora. Esos fenómenos van desde corrientes oceánicas superficiales y profundas, el movimiento del agua sobre y bajo la superficie terrestre, el movimiento y el cambio de masa de las placas de hielo, la altura del nivel del mar o los cambios en la estructura de la Tierra sólida. En el año 2004, Grace detectó que el movimiento sísmico que provocó el tsunami en el Índico se debió a latraslación de dos placas continentales sobre una falla en el lecho marino, provocando al menos dos cambios en la estructura geológica de la región. Por un lado, el levantamiento del fondo marino (varios metros sobre una superficie de miles de kilómetros cuadrados) y la geometría de la zona. Además, alteró las medidas previas correspondientes a esa región, registradas por GPS, y se modificó la densidad de las rocas, provocando una alteración gravitatoria detectable. Analizando los datos procedentes de las mediciones de gravedad de Grace, en el año 2005 se localizó en la Antártida un cráter enterrado bajo 800 metros de hielo, de 480 kilómetros de ancho, más del doble de grande que el que causó la extinción de los dinosaurios. Según los científicos, se formó por el impacto producido por un asteroide que causó la mayor extinción en masa sobre la Tierra hace 250 millones de años, y pudo haber provocado la separación del supercontinente Gondwana, que empujó a Australia hacia el norte. El año pasado las mediciones realizadas detectaron que la capa helada que cubre la Antártida está desapareciendo a una media de 150 kilómetros cúbicos de hielo al año, lo que pondría en entredicho muchos de los modelos climáticos de predicción en los que se calculaba un crecimiento del grosor de la masa de hielo debido a una mayor evaporación y precipitación. El hielo de Groenlandia, por su parte, pierde al año entre 150 y 250 kilómetros cúbicos, provocando una alteración en circulación de las corrientes marinas, afectando al nivel de los océanos, a su salinidad, al ecosistema de la zona y al clima mundial, según los expertos. Un ejemplo más reciente del importante papel que representan los dos satélites gemelos ha tenido lugar en el último congreso de la Unión de Geofísicos Americana en la que se presentaron varios estudios en los que se detallaba el impacto hidrológico causado por la presa de las Tres Gargantas, la más grande del planeta, o las consecuencias del cambio climático en los ríos siberianos.

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