Diario de León

EN LA HISTORIA

La cetrería busca su espacio en los llanos de León

Halcones y azores son las dos aves más utilizadas en cetrería, pero este arte milerario esconde muchos secretos invisibles a los ojos de los profanos. Los maestros cetreros de León dan algunas pistas

NORBERTO

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CARMEN TAPIA | texto
León

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La sombra del halcón cruza el cielo. La rapaz es un proyectil viviente que puede llegar a alcanzar los 300 kilómetros por hora. El cetrero la sigue con la mirada, la deja que vuele y al cabo de un rato la llama. Extiende su puño enguantado y, dócil, acude a comer. Tres semanas de entrenamiento han conseguido el milagro. ¿Son inteligentes?, pregunto al presidente del Club Deportivo Baharí de Cetrería de León, Miguel Ángel Martín. Calla unos segundos y responde. «Yo no diría tanto. El entrenamiento es un proceso que se vive día a día. El pájaro viene salvaje y en cuanto le quitas la caperuza empieza a debatirse (mueve las alas con fuerza). Con paciencia, tienes que conseguir que venga a comer a tu mano sin la caperuza puesta, que confíe en tí». El secreto está en la báscula, máquina imprescindible para el maestro, que pesa a su animal todos los días. Los cetreros saben bien que las aves no puede pasarse de peso, que es mejor que pasen hambre. De esta manera acude confiado a la mano que le da de comer. «Si mi halcón vuela todos los días con un peso de 640 gramos y lo peso un día y tiene 660 gramos, sé que no puedo salir a volar con él porque significa que ha comido suficiente y es posible que vuele tanto que tenga que estar buscándolo todo el día». La cetrería es una práctica cinegética que en España se remonta a la Edad Media. Este complejo arte tiene en León a 60 asociados en un club -más de la mitad ejercen la cetrería-, que lleva funcionando 23 años. La cetrería no es sólo domesticar al ave, sino que precisa de un experto cetrero que ha dedicado horas de estudio antes de conseguir que el azor o el halcón coma de su mano sin asustarse. Los maestros cetreros leoneses han enseñado a miles de aficionados de toda España que, también en colaboración con la Facultad de Veterinaria de León, acuden a adiestrarse en esta milenaria modalidad de caza que pone en contacto al hombre con la naturaleza. En España, el cetrero legal, sólo utiliza aves criadas en cautividad. «Es difícil conseguir una cría natural en cautividad, por eso, todas las aves rapaces son inseminadas artificialmente. La dificultad es que la rapaz está impregnada, es decir, que reconoce como macho a su criador y por eso hay que inseminarla», asegura Miguel Ángel Martín. Hoy comienza la temporada de caza y las aves piden permiso para perseguir a sus piezas, que son las perdices o las palomas. Para poder sacar a los pájaros a cazar se necesita una licencia, pero no de cetrería, sino de escopeta, «esto no es lógico, los galgos tienen su licencia propia y nosotros no», comenta Julio César Pérez Guerra, miembro del club cetrero y criador. Tampoco entiende este especialista que la comunidad autónoma de Castilla y León sea una de las pocas en toda España donde no se les permite criar aves en peligro de extinción como águilas reales o imperiales, «llevamos treinta años inseminando aves de presa y no se nos permite tener especies en peligro de extinción, como en otras comunidades», dice. El mantenimiento de estas aves es sencillo, aunque la suma de los aperos necesarios supone un desembolso importante para el cetrero ya que la mayoría de los artilugios que se necesitan son de confección artesanal. Mucho sol, un baño, carne cruda para comer y mucho tiempo de dedicación. Esos son los requisitos imprescindibles para hacer feliz al animal que, según las especies, tienen un precio que oscila entre los 700 euros de un halcón peregrino macho a los 18.000 euros de un jerifalte blanco, «quien posee éste último lo tiene para criar , hay pocos que lo vuelen porque temen perderlos», dice Martín. «En el último momento un animal se puede ir, aunque todos llevan su detectores de localización, puedes pasarte el día buscándolo», dice Sixto Castro, uno de los aficionados a la cetrería en León. Antes de decidirse a comprar un ave rapaz hay que informarse antes muy bien. Los especialistas de León aconsejan que se realice antes un cursillo, de los muchos que organiza en club deportivo, «lo primero es conocer el mundo en el que te quieres meter porque es posible que no estés preparado para ello, sobre todo por el tiempo que hay que dedidarle», dice Julio César Pérez.

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