Skoda Fabia 1.4 TDI (80 CV), práctico y funcional
La nueva carrocería del utilitario Fabia, combinada con el parco tetracilíndrico turbodiesel de 80 CV, da como resultado un moderno utilitario práctico y funcional, sin complicaciones dinámicas y cuyo precio (13.800 euros) se convierte en una b
Tricilíndrico y funcional. Bueno, bonito y barato... la cuadratura del círculo automovilístico, en versión Skoda, se declina en un Fabia de utilización polivalente y especialmente dirigido a quienes pretendan un vehículo como mero elemento de transporte con, posiblemente, tantos furibundos detractores como apasionados defensores. El caso es que nuestro protagonista, sin hacer gala de una rabiosa potencia «bruta» -no es la idea del fabricante-, no sólo no desmerece en prestaciones (máxime en el capítulo de consumo), sino que puede llegar a cautivar cuando nos acerquemos al surtidor: menos de 5 litros como media, lo que nos permitirá rodar por encima de los 750 kilómetros sin repostar. Sin duda, su mejor baza; la que juega el pequeño Skoda frente a enemigos naturales de similar potencia, como puede ser el caso del Grande Punto de Fiat, el Hyundai Accent, el Clio de Renault, el Toyota Yaris, el VW Polo, el Opel Corsa o el 207 de Peugeot; militantes, todos, de uno de los segmentos más competidos del panorama comercial español. Otra de ellas -de las bazas- es una contrastada practicidad. El Fabia 1.4 TDI, obviando aplicaciones superfluas, también ofrece una presentación general que lo convierten en un modelo atractivo: salpicadero vistoso, buen desarrollo ergonómico (salvo por las esquinas de la consola central... proclives a «machacar» las rodillas), buenos ajustes, equipamiento correcto, asientos -sobre todo los delanteros- más confortables que lo que pueden parecer a simple vista y unas plazas traseras muy utilizables, aunque la plaza central resulte más teórica que real. Un par de guanteras frontales superpuestas y un panelado de puertas delanteras con receptáculo capaz hasta para una botella de agua, vuelve a poner de manifiesto la practicidad de un modelo que, además, cuenta con rueda de repuesto de dimensiones normales (algo cada día menos habitual) alojada bajo el piso de un maletero (340 litros de capacidad) cuyo portón, eso sí, dispone de un antiestético coljago a modo de asa para ayudar a bajarlo; un detalle que el fabricante podía haber cuidado más, la practicidad tampoco tiene porqué estar reñida con la elegancia. En el apartado dinámico, el Fabia es un coche que tampoco precisa de especiales condiciones. Las suspensiones y el bastidor absorben bien las demandas del motor, también las del asfalto sobre el que se circule. Ni siquiera hace gala de un comportamiento especialmente subvirador -como cabría esperar de un «todo delante»-, posiblemente porque tampoco el tetracilíndrico tiene aceleraciones fulgurantes (13,2 segundos de cero a cien) pero, sobre todo, porque el fabricante se ha cuidado muy mucho de adaptar el Fabia a un tipo de conducción normal, sencilla y sin complicaciones. Eso sí, habrá que poner un poco de atención en las frenadas. El coche monta -a estas alturas- tambores traseros en aras, ya se sabe, de esa teoría que defiende su mayor efectividad (¿) en frenadas a baja velocidad; teoría, dicho sea con todos los respetos, tan discutible como obsoleta en los tiempos que corren. Los discos son discos... dígase lo que se quiera y su efectividad, frente a los desfasados tambores, está fuera de toda duda. Consecuencia: las frenadas se alargan innecesariamente y el tacto del pedal no es precisamente de los más confianza proporcionan. En suma, que el Fabia 1.4 TDI, con unos 80 CV algo perezosos en las recuperaciones, resulta ser un vehículo ideal para quienes busquen un coche «sólo» para desplazarse, sin más exigencias ni complicaciones y con unos consumos ciertamente ajustados.