NORBERTO

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JUAN MANUEL CASTRO | textos JUAN MANUEL CASTRO
León

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Ya se había valorado antes, pero el cierre de las explotaciones mineras adelantó la idea de construir un gran Museo Minero que recogiese los ciento cincuenta años de historia de la Cuenca Minera de Sabero y cuya envergadura nada tenía que ver con la iniciativa municipal de 1973 que recuperó minerales, piezas y herramientas mineras en la pequeña sala de la Casa Cultura de Sabero, ampliada posteriormente en 1993. Aunque al principio todos apuntaban a que la recuperación de la Cuenca Minera debía de venir de la mano del proceso de reindustrialización de la comarca, la falta de proyectos industriales serios, el desencanto por los primeros fiascos de las empresas que solicitaban instalarse en la zona, y la falta de creación de empleo; en este sector, hizo que todos pensaran que la salvación económica debía venir de la mano del turismo y nada mejor que el Museo Minero como estandarte de este sector. Así, en 1991 se inican los primeros estudios o anteproyectos por parte de la Junta de Castilla y León encargado los trabajos al arquitecto local Alfonso Valmaseda, que viaja por varios museos de España y Europa para recopilar información e ideas. Después de varios años de trabajo y alternativas estudiadas en 1996 se presenta el anteproyecto: «Mina Imagen, Museo Regional de Castilla y León. Ferrería de San Blas». En 1997 se presenta el proyecto «Restauración y adecuación de la Ferrería de San Blas y edificios anejos para su posterior adecuación para Museo Minero 1ª Fase». A partir de ahí empieza el baile de inversiones millonarias para Sabero y un museo de ámbito regional. Ello implica el descontento de los grupos políticos, especialmente el socialista por entonces estaba en la oposición, alegando que se adjudicó el proyecto desechando la convocatoria de un concurso de ideas principalmente, y un concurso público en la adjudicación. El 31 de julio de 1998 la entonces Consejera de Economía y Hacienda, Isabel Carrasco, gran impulsora de este proyecto, ponía la primera piedra para la rehabilitación de la Ferrería de San Blas, considerada como uno de los edificios más singulares del patrimonio industrial y único en su especie en toda Europa. Se iniciaba así un camino tortuoso, lleno de altibajos, con pocos recursos económicos y muchas deficiencias técnicas y de ejecución. El despropósito en la ejecución de las obras, con interminables parones, modificaciones y reformados al proyecto y; sobre todo, la construcción de un edificio auxiliar en las inmediaciones de la Ferrería, conocido popularmente como « El Cubo», desencadenan en los primeros desencantos de la población que veían como las obras se hacía interminables a pesar del esfuerzo inversor que se estaba realizando. En esos años se inicia una campaña agresiva por parte de un grupo de vecinos, apoyados por los socialistas e izquierda unida, que desemboca en un sinfín de quejas y reclamaciones, unas de forma popular y otras en los nuevos medios tecnológicos - Internet-, recogidos ampliamente en los medios de comunicación. Ello desemboca en una denuncia del Colegio de Arquitectos por anomalías en el proceso de adjudicación del proyecto, que supone un nuevo retraso en las obras al tener que realizar la Junta de Castilla y León una nueva convocatoria pública del proceso en el mes de junio del 2002, tras dos años de abandono de las obras, con un plazo ridículo de quince días para presentar el proyecto, lo que supuso que sólo participase el mismo arquitecto y, en consecuencia, recayera su adjudicación en la misma persona. La mala ejecución de las obras, las anomalías en el proceso de adjudicación, la falta de conexión entre las administraciones y, sobre todo, el desengaño, una vez más, de los vecinos que veían como las promesas de los políticos quedaban en el olvido y las obras no tenían continuidad. Además, lo peor de esa fase, fue el comprobar cómo lo que se hacía en unas fechas era modificado, cambiado o alterado pocos meses después. La desilusión fue tanta que la denuncia no solo llegó al Ayuntamiento, sino que le siguió la Junta de Castilla y León, el Gobierno Central e incluso la Unión Europea. Más de 350 firmas se presentaron a las administraciones denunciando la falta de protección del Patrimonio Industrial y el consentimiento del expolio arquitectónico. No obstante, las quejas apenas tuvieron eco, más por desidia y apatía de los vecinos que por argumentos, y no suponen más retrasos de los ya habituales en la ejecución de las obras y el Museo, de forma lenta y cansina, prosigue en las obras de rehabilitación de la Ferrería de San Blas, emblemático edificio de estilo neogótico único no sólo en España sino también en Europa, que había albergado la primera fábrica de hierro Nacional. Mientras tanto la Junta de Castilla y León, en 2001, hace pública la convocatoria para la elaboración del Proyecto Museográfico del Museo Minero de Sabero», encargando al arqueólogo Catalán, Albert Roig, la elaboración de los trabajos previos de toda la Cuenca Minera de Sabero, quien realiza importantes investigaciones, tanto en los archivos municipales, como en la Fundación Hulleras de Sabero, como en las Bibliotecas Públicas y otros Centros de Investigación. Sin embargo, este proyecto también sufrió de varias alteraciones, retrasos y modificaciones, que fue aceptado a finales de año por la Junta de Castilla y León, viendo la luz en el presente ejercicio, que más adelante detallaremos. En el 2002 se realizan los primeros trabajos para la elaboración del proyecto de «Urbanización del entorno de la Ferrería de San Blas. Se adjudican las obras en 2004 coincidiendo con la segunda fase de la rehabilitación de la Ferrería, aplazando su ejecución hasta su finalización. Esto supone un retraso en las obras, con el descontento de los vecinos, y tampoco se lleva a cabo una revisión de precios al cabo de dos años, sino que se reduce volumen de obra, lo que conlleva que la urbanización se ejecute en varias fases, una segunda ya finalizada, pero a falta de otra que consume la urbanización total del Entorno. En el 2004 se concede una subvención de los Fondos Miner para el proyecto museográfico del Museo Minero de Sabero. Ese mismo año se redacta y aprueba el Proyecto Modificado para la intervención en la Ferrería de San Blas, adjudicando su redacción a un nuevo equipo técnico. ¿ ¿ ¿ ¿ ¿ ¿

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