Miedo a que el calor lleve el dengue de méxico a EE.UU.
Los más atrevidos, o sensacionalistas, no han dudado en vincular el devastador huracán Katrina , que asoló Nueva Orleans en el verano del 2005, con el calentamiento global. Una tesis refutada por los científicos, que han negado una relación directa de causa-efecto en este trágico episodio, porque, básicamente, no se atreven a ir tan lejos. No obstante, esta afirmación sí ha servido para apuntalar lo que ya habían pronosticado algunos expertos: que hay una clara conexión entre el cambio climático y el aumento en la potencia de los huracanes y tormentas tropicales que cada año llegan al sureste del país (a mayor temperatura de las aguas, mayor fuerza de estos fenómenos). Al igual que pasó con el Katrina, algunos han vuelto a poner en la misma frase «cambio climático» e «incendios en California». Otros efectos potenciales del calentamiento global en este país son: La erosión en las costas, que provoca la pérdida de tierra por el aumento del nivel del mar, un problema particularmente acuciante en Florida. El trastorno en los ecosistemas, que hará que, por ejemplo, los arces que actualmente pueblan Nueva Inglaterra sean poco a poco reemplazados por robles, más resistentes a los veranos calurosos, o la transformación poco a poco del sureste del país en una especie de sabana. Una preocupación real tiene que ver con el salmón, tan abundante en América del Norte y cuya población se vería fuertemente mermada si se cumplen los peores pronósticos del calentamiento global. Las olas de calor serán más frecuentes y enfermedades como el dengue podrían llegar al sur de Estados Unidos procedente de México.