Diario de León

La Red Natura 2000: mitos sobre una gran desconocida

El principal instrumento europeo de conservación natural vive aún su adolescencia. Los ecologistas son sus grandes defensores, pero para agricultores, ganaderos o cazadores es el freno para el desarrollo

JOSÉ MANUEL VIDAL

JOSÉ MANUEL VIDAL

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A. PRÁDANOS | texto
León

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Está en plena adolescencia y es aún una desconocida. La Red Natura 2000 es el principal instrumento europeo de conservación natural, nacido en Bruselas a primeros de los 90. Los ecologistas se encomiendan a ella como un santo bienhechor. Muchos en el medio rural, agricultores, ganaderos, cazadores... lo ven como un freno al desarrollo. Entre medias, toneladas de ignorancia y confusión sobre qué implica formar parte de ella. El pasado sábado miles de cazadores y agricultores clamaron en Madrid contra la ministra de Medio Ambiente y la recién aprobada ley de Patrimonio Natural y Biodiversidad. Junto a Cristina Narbona, el principal blanco de los denuestos de los manifestantes fue la Red. «No más zonas Natura 2000», rezaban varias pancartas. Y el presidente de la Real Federación de Caza de España, Andrés Gutiérrez Lara, reclamó la revisión de la Red Natura y que los planes de gestión de las áreas catalogadas como tal «sea voluntaria y no obligatoria», como ahora. ¿Por qué, si en los enclaves «natura» se puede cazar, con algunas limitaciones, se puede laborear el campo, trasegar el ganado e incluso construir autovías?. »Hay un problema evidente de desconocimiento, de mala difusión de lo que es la Red Natura 2000, y en buena medida es culpa de las administraciones en general. «Ocurre en España y también en otros países de la UE», asegura Cristina Rabadán, experta de WWF/Adena para la Red Natura 2000. «No hay nada que no se pueda hacer a priori en la Red, lo que pasa es que cualquier actuación debe pasar una evaluación previa para ver si puede afectar a las especies y a sus hábitats», explica. La Red Natura 2000 es una gran «malla» ecológica europea de áreas de conservación de la biodiversidad, cimentada sobre las dos grandes 'leyes' o directivas medioambientales de la UE, la de Aves y la de Hábitats. La primera califica los terrenos de interés como Zepa (Zona de Especial Protección para las Aves); de la segunda nacen los LIC (Lugar de Importancia Comunitaria), que en una fase final devienen en Zonas Especiales de Conservación (ZEC). En el caso español, son los gobiernos regionales los encargados de declarar los Zepa y LIC de sus respectivos territorios, dado que las competencias en medio ambiente son autonómicas. WWF/Adena ha elaborado un informe sobre las grandes lagunas de información que aún distorsionan el debate sobre la iniciativa mundial de mayor alcance para frenar la pérdida de biodiversidad. «Mitos sobre la Red Natura 2000» recalca que el principal instrumento para la conservación de la naturaleza de la UE encierra» grandes oportunidades« para las áreas rurales y de montaña. «No sólo no va a ser el fin de la actividad agrícola o ganadera tradicional, sino que gracias a ella se han conservado las aves esteparias, como la avutarda y otras. Hay que prot eger a las aves y al agricultor, van ligados», subraya Rabadán. Algunas transformaciones de cultivos en regadíos sí podrían quedar excluidas si afectan a especies de interés comunitario. Oportunidades La designación de un área como «Natura 2000» «suele verse como un freno al desarrollo económico, pero bien aprovechada puede proporcionar numerosas oportunidades para la población local», con actividades como el ecoturismo y turismo rural, cultivos de calidad diferenciada o de producción ecológica u otras, insiste el informe. Existen además fondos comunitarios diversos para financiar la Red Natura 2000 y compensar a los posibles perjudicados. «El problema es que las comunidades autónomas pueden elegir a qué aspectos de desarrollo rural se dedican los fondos y vemos que está llegando muy poco a la Red Natura 2000», subraya. La Red Natura 2000 tampoco veta la caza, otra cosa es lo que decida en cada territorio el gobierno autonómico. Se prohíbe la munición de plomo en los humedales incluidos en la red y en los protegidos por otras figuras internacionales como el convenio Ramsar; en total, un 2% del territorio español. Otro mito, alentado a raíz de la aprobación de la Ley de Biodiversidad, en noviembre pasado, es el de las supuestas expropiaciones. Ni la Red Natura, ni la ley abren nuevas puertas. Existe ahora, como desde 1975, el derecho de las administraciones competentes, las comunidades autónomas, a ejercer el tanteo y retracto sobre cualquier área de interés público, ecológico o de otro tipo, sea 'natura' o no, pero la realidad es que es absolutamente excepcional, casi nunca se ha hecho», apunta Rabadán. Los ecologistas, fervientes defensores de la Red Natura 2000, insisten en la necesidad de compensar a agricultores, ganaderos, empresario forestales y todos aquellos que pierden ingresos y capacidad económica real por la inclusión de sus tierras dentro de esta figura comunitaria. «El problema es que hay muchos que se sienten damnificados porque esperaban hipotéticos ingresos futuros» por cambio de usos del suelo, que la Red Natura 2000 dificulta. «Hay que compensar el lucro cesante, no el lucro expectante», a juicio de la representante de WWF/Adena.

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