Diario de León

Fiat 500 Abarth, esencia de carreras

Fiat confía a su preparador de culto la realización del Cinquecento más deportivo. El esperadísimo 500 Abarth monta un motor turbo de gasolina, con 135 CV. Se presenta en el Salón de Ginebra y marcará la andadura de una exclusiva red de concesi

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JAVIER FERNÁNDEZ | texto
León

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Especial para nostálgicos atrevidos . Desarrollado con el espíritu de los legendarios 500 Abarth que hicieron furor en el sesenta, en cuyo haber se anotan varios récords internacionales de velocidad e innumerables triunfos en competición, el nuevo pequeño Abarth adopta el motor 1.4 Turbo (16 válvulas, gasolina) que rinde 135 CV y entrega un par de 21 metros/kilo a 3.00 vueltas en modo «Sport» o 18,6 metros/kilo en modo «Normal». Un propulsor brillante y progresivo, pero también ecológico ya que, como toda la gama Fiat 500, respeta la futura normativa Euro 5. Ora peculiaridad del 500 Abarth es la adopción del nuevo sistema TTC (Torque Transfer Control), que mejora la transferencia del par motor a las ruedas y hace más segura y divertida la conducción deportiva. Poco peso, buen empuje a medio régimen y abundante potencia; el «ADN» de Abarth vuelve a manifestarse en el pequeño 500. A medio camino entre los 120 y 150 CV del Bravo 1.4 T, Fiat considera suficientes -de momento- los 135 CV que moverán la nueva realización manteniendo, además, el marchamo de más potente -en la gama Abarth- el Grande Punto de 155 CV. El agresivo estilo del coche, con llantas de aleación de 6 o 17 pulgadas (según versiones), no es sólo una mera interpretación estética, contribuye también poderosamente a las prestaciones del coche: el alerón posterior y el discreto «bajos de caja» disminuyen la resistencia al avance y proporcionan una mayor adherencia a alta velocidad. Incluso el histórico logotipo frontal -el escorpión de Abarth, signo zodiacal de Carlo- descansa sobre una superficie «alada», que esconde una toma de aire; mientras las dos aberturas laterales del paragolpes delantero, se han diseñado para refrigerar directamente los intercooler del turbocompresor. Si la estética deportiva del 500 Abarth consigue rebajar sensiblemente el Cx (coeficiente de penetración aerodinámica) con respecto a las versiones normales de la gama, también el interior combina diseño y funcionalidad deportiva, con ciertos guiños al pasado: manómetro analógico de la presión del turbo, un testigo -con destellos Led- que avisa al conductor del momento óptimo para cambiar de marcha y, en el salpicadero, una tecla «Sport» que sirve para facilitar el mencionado uso dual en la modificación del par máximo. Por descontado, también se adoptan elementos imprescindibles en la puesta en escena racing : pedales en aluminio perforado, volante de tresradio tapizado en cuero -como el pomo de la palanca de cambios- y asientos tipo baquet . El 500 Abarth comenzará a venderse en julio en Italia y los clientes que quieran dar un paso más, podrán solicitar el 500 Abarth SS Assetto Corsa, una versión «competición-cliente» para iniciarse en el mundo de las carreras... como en los mágicos sesenta. Paralelamente al lanzamiento de esta potenciada versión del 500, también comenzarán a venderse otros dos kits de preparación para el Grande Punto Abarth de 155 CV, el primero para optimizar los frenos, suspensiones y ruedas y el segundo para elevar la potencia hasta los 180 CV. La distribución de todos los productos firmados por Abarth, correrá a cargo de una también nueva -y exclusiva- red de concesionarios específicos. Uno más de los rasgos distintivos en la renovada estructura de Abarth, que acaba de inaugurar su nueva sede en Mirafiori, en las áreas históricas de «Mecánica» del recinto turinés (23.000 metros cuadrados cubiertos y 100 empleados) que ha sido especialmente concebida para albergar todas las actividades de la compañía, desde la manufacturación a la competición. La competición Las carreras de nuevo presentes en los planes de Fiat-Abarth. Tras los brillantes resultados cosechados por la Squadra Corse Abarth en años precedentes, también en 2008 el equipo correrá el IRC (Intercontinental Rally Challenge), con dos Grande Punto Abarth S2000 oficiales de fábrica en las diez pruebas del calendario, mientras otras dos unidades Grande Punto Abarth S2000 participarán en el Campeonato Italiano Rally. Si el mundo de las carreras es la máxima expresión de deportividad para un modelo, la filosofía de Abarth contempla también la preparación de los usuarios de este tipo de potenciadas realizaciones, para lo que se ha puesto en marcha la «Abarth Driving School-Sandro Munari», una escuela de conducción avanzada que dirige «Il Drago», el mítico piloto italiano de rallys, campeón del Mundo en 1977, que condujo algunas de la joyas del Grupo Fiat de la época: Lancia Fulvia HF y Lancia Stratos, copilotado por su inseparable Mario Manucci.

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