640 personas participarán en el Plan de Voluntariado Ambiental
Se pretende ayudar a proteger, conservar y restaurar la naturaleza, así como mejorar las condiciones de vida de las poblaciones locales estableciendo programas que orienten sus actividades económicas hacia modelos de desarrollo sostenible
La directora general de Prevención Ambiental y Ordenación del Territorio, Rosa Ana Blanco, ha presentado el programa de Voluntariado Ambiental en Espacios Naturales que desarrollará la Consejería de Medio Ambiente durante el presente año. Se trata de una iniciativa dirigida a los ciudadanos, residentes en espacios naturales y sus zonas de influencia socioeconómica, y a todos los agentes implicados en actividades de voluntariado. Según adelantó, para este año se espera contar con 640 voluntarios y están previstas actuaciones en diez espacios naturales, en 33 turnos de diez días de duración entre marzo y octubre. Los enclaves en los que se intervendrá son: Parque Regional de la Sierra de Gredos (Ávila), Monumento Natural de Ojo Guareña (Burgos), Parque Regional de Picos de Europa y el espacio natural de Las Médulas (León), espacio natural de La Nava y Campos de Palencia, y el Parque Natural Fuentes Carrionas y Fuente Cobre-Montaña Palentina (Palencia), y los Parques Naturales de Las Batuecas-Sierra de Francia (Salamanca), Arribes del Duero (Salamanca-Zamora), Hoces del río Riaza (Segovia), Lago de Sanabria y alrededores (Zamora). Implicación social El programa de voluntariado en los espacios naturales se remonta al año 2005 cuando la Consejería de Medio Ambiente destinó 80.000 euros a dos proyectos piloto en el Lago de Sanabria y el Parque Natural de Las Batuecas-Sierra de Francia, en los que participaron 2 entidades de voluntariado y 169 voluntarios que trabajaron entre los meses de julio a septiembre. El resultado de esta experiencia inspiró los principios rectores del Plan de Voluntariado Ambiental 2006-2010 incrementando el número de espacios de siete a diez, el de turnos de 7 a 33 y el de voluntarios de 140 a 640. También ha crecido la inversión, y de los 127.800 euros del último ejercicio se ha pasado a los 545.000 que se destinarán este año. El objetivo para el año 2010 es llegar a intervenir en 16 espacios naturales y alcanzar una inversión total de 2,5 millones de euros. Según se afirma desde el Departamento Regional que dirige María Jesús Ruiz, se pretende implicar a todos los sectores sociales que intervienen en un espacio natural, la administración autonómica y local, agentes sociales y juntas rectoras, entidades de voluntariado, universidades, empresas y grupos de acción local. Los colectivos de interés preferente implicados son la población local (mujer, tercera edad, colectivos desfavorecidos y discapacitados) y los visitantes de los espacios. La normativa estatal y comunitaria reconoce al voluntariado como «una actividad organizada, altruista, solidaria y libre, efectuada por personas independientes mediante actividades que redunden en beneficio de la comunidad». El plan puesto en marcha por la Consejería de Medio Ambiente reconoce al voluntariado como la forma de participación activa del ciudadano en los espacios naturales, como una herramienta de prevención de problemas ambientales, desarrollo de esos espacios y sus zonas de influencia, y como una metodología educativa para una mayor concienciación de la población. Además, reconoce a las entidades locales como actores indispensables en el desarrollo, control y seguimiento de las actividades de voluntariado en esos enclaves. Los beneficios derivados suponen mejorar las condiciones de vida de la población local estableciendo programas específicos que orienten sus actividades económicas hacia modelos de desarrollo sostenible, y estimular el desarrollo del tejido asociativo a nivel local como forma de integración y estructuración de la sociedad. Las ventajas también se extienden a los espacios naturales ya que se alcanzan mayores niveles de protección, conservación y restauración, se comparte la responsabilidad de sus condiciones ambientales entre administración y ciudadanía, se sensibiliza a la población sobre la importancia del voluntariado y, por último, se consigue que estos enclaves sean recursos reales de educación ambiental.