La aritmética llegó antes que Colón Un equipo español rastrea los orígenes de Paraguay
Varias culturas prehispánicas mesoamericanas dominaban la aritmética, pese a que no han quedado códices que lo demuestren, como ocurre con los aztecas, según un estudio de la investigadora mexicana María del Carmen Jorge y Jorge

EFE
Autora de un reciente estudio sobre el código aritmético del Imperio Azteca publicado en la revista Science, la experta explicó esta semana en una rueda de prensa que la única diferencia es que en el caso de los aztecas han perdurado códices que lo demuestran. «No tengo duda de que otras culturas del altiplano mexicano también usaban medidas aritméticas», aseguró la investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Otro ejemplo que citó la matemática fue el de los mayas, cuyo lenguaje muestra que tenían palabras para designar unidades de medida fraccionarias. La mexicana descifró junto con Bárbara J. Williams, experta de la Universidad de Wisconsin (EEUU), el sistema aritmético creado por los aztecas, que incluía fracciones de unidad para medir y registrar tierras, al estudiar dos códices de 1540 y 1544, el de Vergara y el de Santa María Asunción. Según Jorge y Jorge, ambos códices los elaboraron los aztecas de la ciudad-estado de Tepetlaoxtoc, a seis kilómetros de Texcoco, en el que fue uno de los tres reinos más importantes del Valle de México. Los aztecas, tras basarse en registros suyos anteriores, usaron los códices para comenzar un litigio y protestar contra los impuestos abusivos que les imponían los conquistadores españoles. Por ello los códices contienen un censo detallado de la población de la localidad y los terrenos que poseían, sus medidas y la calidad de la tierra, para demostrar el rendimiento real de los mismos. En la actualidad la división por parcelas de este terreno sigue muy similar al de entonces, constató la experta. Jorge y Jorge explicó que el registro de las superficies se basa en un sistema de cálculo similar al que ahora utilizan los Gobiernos para valuar la tierra. En las ilustraciones de las parcelas se usan los puntos (veinte unidades) y líneas (una unidad) propios de la numeración azteca, pero también glifos de manos, flechas y corazones que representan distancias inferiores a la unidad estándar de los aztecas, el tlalquahuitl, que equivalía a unos 2,5 metros. A estos símbolos los denominaron «mónadas» para darles un carácter de unidades individuales de medida y todos ellos tienen relación en su nombre con el cuerpo humano. La flecha equivalía a la distancia de una mano a otra cuando se va a lanzar una flecha (1,25 metros), la mano, la distancia entre ellas cuando se estiran en forma de cruz ambos brazos (1,5 metros) El corazón era la distancia desde donde está ese órgano a la punta de la mano (1 metro), un brazo la distancia de éste estirado (0,83 metros aproximadamente) y un hueso equivalía a la medida del antebrazo (0,5 metros). «El sistema azteca vigente antes de la llegada de los conquistadores era mucho más ordenado que el de los españoles, porque este último tenía discrepancias terribles entre unas zonas y otras», aseguró Jorge y Jorge, quien consideró que tener unidades fraccionarias los hacía «precisos». Un equipo del Museo de Altamira de España puede haber encontrado indicios de los primeros pobladores humanos de Paraguay en unas tierras indígenas del departamento de Amambay (noreste), aseguró ayer el director del grupo, José Antonio Lasheras. Lasheras, director del Museo y Centro de Investigación de Altamira, explicó que un equipo de ocho profesionales realiza su tarea en el cerro Jasuka Venda, a 550 kilómetros de Asunción, considerado sagrado para los indígenas Pai Ttavytera. «Llevamos una semana trabajando y ha sido muy prometedor, muy interesante, sabíamos, conocíamos ya por las visitas anteriores, cómo era el arte rupestre y cuál era su interés, y este año queríamos complementarlo con una prospección arqueológica del suelo», señaló Lasheras. Agregó que «desde el primer momento los indicios de industria lítica nos hacen pensar que la excavación puede ser de un gran interés y que podemos encontrarnos quizás con indicios de los primeros pobladores humanos de Paraguay». El especialista, que visitó el lugar en el 2004 y en el 2007 para evaluar varios sitios con arte rupestre, añadió que en «todo caso sería la prehistoria más antigua del territorio poblado por grupos humanos y cazadores recolectores, con industria lítica, herramientas de piedra, sobre cuarcita». El equipo llevará a España algunas muestras encontradas en la excavación, entre ellas restos de huesos de animales que «permitirá datarlos» y que se han encontrado con el mismo nivel que las herramientas de piedra. Bosque primario «Si se confirma lo que esperamos después de estos días de trabajo antes de irnos de Paraguay, a finales de mes, presentaremos los resultados públicamente», adelantó Lasheras. La investigación etno-arqueológica cuenta con la financiación de la Agencia Española de Cooperación Internacional y con la colaboración paraguaya del Ministerio de Educación, la Secretaria de Cultura y el Ministerio de Agricultura. Pero lo más importante para los trabajos fue la aceptación del equipo en sus tierra de los Pai Ttavytera, que tiene en un cerro el Jasuka Venda (lugar sagrado) unas 7.000 hectáreas de bosque, que «creo que es el único bosque primario que se conserva íntegramente en la región oriental» del país, destacó Lasheras.