Entre Sorribas y Pajares «Sibaritas» se enamora de los vinos y la carne de León
Las bodegas Mengoba, con un blanco polivarietal sobre lías, y La Silvera, con los Preto rosado y tinto joven, presentan los vinos que sustancian sus proyectos vitivinícolas asentados en las denominaciones de origen Bierzo y Tierra de León

B. FERNÁNDEZ
El nombre del vino y de la bodega revelan en un encadenado de sílabas las tres preferencias varietales de Grégory Pérez, el enólogo de origen francés -hoy un berciano más- que llegó en el año 2001 y asumió al cabo de un tiempo que ésta, el Bierzo y Tierra de León, es su tierra. Mengoba, el proyecto que lidera con aportación de capital francés y español del entorno familiar de su padre -viticultor y bodeguero en Burdeos, donde se formó el chaval que llegó de la mano de Luna Beberide y del capricho Paixar - sintetiza, en efecto, se apuesta por el mencía, el godello y la valenciana (doña blanca) bercianos, con un error gramatical del funcionario en la interpretación al hacer el registro, aunque asumido luego como bueno por el mejor aspecto visual de la composición gráfica. Desde el 2007, cuando se estableció por su cuenta, Grégory trabaja con carácter de provisionalidad en una pequeña bodega -garaje, insiste- en Sorribas, a apenas dos kilómetros de Cacabelos, pero su horizonte vitícola está en Espanillo, el último rincón posible del mencía berciano. Con la ayuda de Regino y un par de vacas compone una estampa inusual en el campo berciano y trabaja en una ladera de pizarra descompuesta una viña que más parece una almohada. Eso en el mejor de los casos. En otros ara con una pequeña oruga laderas inaccesibles para cualquier otro medio mecánico. De ahí saldrá el Mengoba tinto que somete a un novedoso proceso de vinificación integral en barricas de cuatrocientos litros en las que macera, fermenta y cría el mencía de la vendimia del 2007 que llegará al mercado a finales del próximo año. Y de ahí sale también una pequeña partida de doña blanca que, ya vinificada, mezcla luego a partes iguales con el godello de sus cepas de Carracedo, Valtuille y Villafranca. Elaborados por separado, permanecen durante seis meses en sus propias lías y son clarificados antes del coupage. El resultado (15.000 litros en su primera edición) es uno de los blancos más singulares entre los nuevos bierzos. Pero su inquietud, la de Grégory, hace tiempo que planea por Tierra de León y hace un año se concretó en un proyecto que implica a otro ilustre del vino berciano, pero que desde hace diez años elabora en distintas bodegas del prieto picudo, Manuel Benito Otero, y al bodeguero para el que trabajaba éste en Pajares de los Oteros, José Luis González. Sí, de González Nava. En la bodega que llevaba ese nombre y con sus viñedos como base se asienta ahora La Silvera, que este año ha puesto en el mercado, con mucho ruido y evidente éxito, el Preto rosado (5.000 litros), un vino de los de nuevo cuño que entronca con la más pura tradición de la tierra en la elaboración de los celebrados claretes de la casta autóctona. Desde más reciente deja verse en vinotecas y determinados locales el tinto joven (7.000 litros), un tres meses en barrica que habrá de pulirse con el paso del tiempo, pero que sólo es el anuncio de lo que, con base de la misma vendimia del 2007, prieto picudo también en exclusiva (3.000 litros), se guarda en la bodega en barricas sólo de roble francés. Allí habrá de permanecer hasta cumplir dos años en madera y otros dos en botella, calcula Otero Vuelta, quien no cree que un buen tinto de este varietal tan complejo se aderece en menos tiempo, por las características propias de la uva y por la altitud a la que se cría. En fin, los tres vinos recibieron la bendición de un público selecto convocado para la ocasión en una cata en La Cava de Santa Clara . Sibaritas , la revista mensual «del vino y otros placeres» que dirige en leonés José Peñín, el crítico español de mayor prestigio internacional, dedica una buena parte de su portada y paginación del número de septiembre a asuntos de interés relacionados con León en el campo de la enología y de la gastronomía. El editorial de Peñín que abre la entrega advierte de la fortaleza y la creatividad de enólogos y técnicos como Raúl Pérez, Pereira, Amancio Fernández, Grégory Pérez, Pedro González, Sandra Luque y Ruth de Andrés. En el reportaje Vinos para la crisis cita al Castro Ventosa tinto del 2006 (Bodegas y Viñedos Castro Ventosa, Valtuille de Abajo) como uno de los top más baratos por su relación calidad precio (91 puntos y cuatro euros de coste en una selección entre los de menos de seis). El la sección Bodega-Colección ofrece el reportaje Gotín del Risc, un vino con historia y revela los fundamentos del vino y las curiosidades que se esconden tras el nombre de este medio-alto de gama de Bodega del Abad 2000 (Carracedelo). En fin, un reportaje más ( Valles del Esla, la tierra de la utopía ), ya en la sección de gastronomía, descubre a los lectores las excelencias de la carne del proyecto ganadero que lidera el empresario David Álvarez, cuyo grupo empresarial es propietario de la bodega Vega Sicilia.