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León

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La última auténtica berlina tricuerpo de Seat fue el 131, que dejó de fabricarse en 1984. Un año antes la marca entraba en las pretensiones del grupo germano Volkswagen, cuando se anunciaba la inversión de 90.000 millones de aquellas pesetas para los próximos cinco años y también en el verano de aquel año 84 se lanzaba el entonces «primer Seat de nueva generación», conocido en clave de fábrica como proyecto «S1» y que, un par de meses después, en septiembre, acabaría convirtiéndose en... el Ibiza, que costaba entonces entre 824.000 y 1.070.000 pesetas. Es verdad que al Málaga -un Ronda con culo , con perdón- se le consideraba entonces como un tres cuerpos, aunque con los volúmenes menos marcados que en el 131; se trataba, más bien y como sucediera con otros modelos mucho más recientes (primera generación del Toledo, el Córdoba e incluso alguna versión del Ibiza), de «añadidos» o derivados con mayor o menor fortuna estético-práctica. El 131, que también brilló con luz propia en los rallyes nacionales e internacionales tras pasar por las manos de Abarth o de Juncosa en España, firmó algunos de los hitos exportadores de Seat, como la unidad «Seat 800.000» vendida fuera de nuestras fronteras (1981) que correspondería a un 131/1.600 Familiar precisamente destinado... a Italia mercado matriz -como el lector de ignorará- de aquella «Licencia Fiat» bajo la que todavía se fabricaba en España el 131 y que, también es curiosidad, acabó por convertirse en uno de los últimos modelos producidos justo antes del divorcio a la italiana . Fiat vendía sus acciones al entonces INI (Instituto Nacional de Industria) a «una» simbólica peseta por acción. Es verdad que Seat seguiría produciendo modelos italianos, aunque con la libertad de fabricar, vender y exportar modelos propios; por ejemplo, quizá lo recuerden, aquel Ronda que era una «españolización» del Ritmo. A mediados de la década de los ochenta (1986) la unión Seat-VW comenzaba a consolidarse: Volkswagen compra el 51% de las acciones y prevé invertir 510.000 millones de pesetas, aunque el INI deberá «sanear» con 185.000 millones antes del definitivo desembarco germano en 1990, año en el que se cerró la compra por parte de VW de una veintena de millones de acciones de Seat (99,98%). En fin, así se escribe la historia...

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