Del Mediterráneo al Bierzo
El Centro de Turismo Rural Villa Mencía ofrece en Corullón una sorprendente carta que va desde el tradicional botillo berciano a los delicados arroces levantinos

Sentarse en el comedor del Centro de Turismo Rural Villa Mencía, es asomarse al más hermoso de los paisajes del Bierzo. Desde sus ventanales puede disfrutarse de una encantadora visión del valle de Corullón, pueblo colindante con la mágica Villafranca y que ofrece con generosidad en sus laderas las mil y una frutas bercianas, desde las castañas, ahora en su momento, hasta las uvas Mencía, famosas ya en el mundo entero en forma de espirituosos caldos. Aquí, para dar cobijo a peregrinos del buen gusto y viajeros en general, se ha venido, el dice a retirar, Mariano Vidal García que, nacido en Corullón, ha recorrido mucho mundo, siempre implicado con la hostelería. Fue primero el Balneario de Qutiriz, a continuación el Hotel Pasadoiro, un reducto gallego en plena Sierra de Madrid y después en su propio restaurante de la Playa de San Juan, en Alicante, los sitios que hasta hace un año ocuparon su tiempo. Pero ahora, acompañado por su mujer, Eva, una albaceteña con carné alicantino, ha decidido que su retiro dorado es Corullón, y aquí está con su encantador hotel de diez suntuosas habitaciones y con sus fogones dispuestos a ofrecer algo distinto en la gastronomía berciana. En esto le ayuda Cristina Vidal, que es su pareja en la cocina desde hace muchos años. Mariano casi se emociona cuando explica como es Villa Mencía, « Nuestra casa -dice- tiene diez habitaciones dobles con todos los servicios, para disfrutar contando estrellas en verano o viendo las nevadas en invierno. Y en nuestra cocina el visitante puede encontrarse con las mejores verduras y frutas de esta comarca, con sus carnes rosadas y sabrosas, con sus dulces¿ todo ello nacido en estas tierras que después de bien comido puede recorrer en interminables paseos». Por la noche, grandes velones encendidos iluminan el jardín de Villa Mencía, y son un elegante preámbulo para lo que luego el visitante se va encontrar en el lujoso comedor. «La tradición -comenta Mariano- el puchero y el sabor de la casa es lo más característico de nuestra cocina. Los pimientos asados a la lumbre, los botillos, las verduras y las carnes están tratados con mimo y aparecen en la carta junto a una interminable lista de de arroces mediterráneos que, como es lógico, nos hemos traído desde la costa levantina. Yo quiero que la reina de nuestro restaurante sea la legumbre, pequeñas pochas blancas y pintas, mantecosas fabes con almejas o en fabada, garbanzos con gambas o el tradicional cocido, todo ello hecho a fuego lento y con el pote bien lleno, como hacía la abuela». Con el espectacular del valle de Corullón, con la original y hermosa estructura de Villa Mencía, y con sus acogedores salones, es difícil degustar con una visión crítica su cocina. Pero de entre las delicias que allí hemos degustado vamos a aconsejarles, según nuestro particular gusto, algunos platos que sobresalen de manera notable. Por ejemplo sus Garbanzos de León con gambas al ajillo, la misma idea de los que hizo famosos Carlos Cidón en Vivaldi, pero con una personalidad bien diferente. El Hojaldre de botillo gratinado al horno, una manera diferente, diríamos que civilizada, de enfrentarse al contundente botillo. La sensacional ensalada de perdiz escabechada en casa, de extraordinaria delicadeza. El tremendo Codillo de ibérico con salsa de cebolla y puré de reineta, donde la carne se dulcifica con el sutil acompañamiento de verduras y fruta. El genial Bacalao al pil-pil, sabroso y elegante, o las tradicionales Fabes con almejas. En los postres destacamos un perfecto Tiramisú casero, y la Dama blanca con salsa de frambuesas, una combinación de helado y yogur acompañados de los sugerentes sabores de los frutos salvajes. Todos estos platos y muchos más figuran estos días en las Jornadas Gastronómicas del Bierzo, que en Villa Mencía se pueden disfrutar, al igual que en otros 35 restaurantes del Bierzo, por 25 euros.