Todos los días cocido leonés

El mesón El Rincón de Teo ofrece una estupenda variedad de platos típicos de León

Publicado por
MARCELINO CUEVAS | texto
León

Creado:

Actualizado:

Comentaba hace algunos días un reconocido gourmet que en la actualidad, aquellos que normalmente disfrutan habitualmente de las últimas creaciones de los grandes cocineros de León y de España, sentían una gran alegría cuando se encontraban ante un menú compuesto con la máxima sencillez y con todos los recuerdos gustativos de la cocina de las abuelas. La gastronomía tradicional tiene cada vez más adeptos, aunque también cada día es más difícil de encontrar en estado puro. Las viejas tabernas, los figones que colmaron el hambre y las expectativas culinarias de nuestros antepasados han desaparecido y, en pleno Barrio Húmedo, por ejemplo, es más fácil encontrar un experto en las novedosas espumas, que un cocinero que, sin alardes innecesarios, colme las expectativas de los comensales con los sabores de siempre. Un lugar para disfrutar en León de las tradicionales raciones, aquellas que nuestros abuelos degustaban los fines de semana en El Angelillo, donde, según cuentan, comer una ración de callos bien picantes era una experiencia inolvidable, un lugar apropiado para estos disfrutes es El Rincón de Teo. En pleno centro de León, al lado de la Pícara, Teo, Teodoro Martínez, con sencillez, buenas maneras y el toque alegre de los taberneros de siempre, ofrece una estupenda cocina para el recuerdo, a precios para ayudar a soportar la crisis. Una de las grandes especialidades de Teo son los pollos de corral guisados. «Son animales históricos que crío en mi propio corral a pocos kilómetros de la capital ­-dice el ilustre tabernero- y los cuido con tanto cariño que siento pena al sacrificarlos, pero los clientes se lo merecen todo. Les cocinamos como mi madre hacía en tiempos pasados y los resultados son espectaculares. Posiblemente los mejores pollos de corral guisados de León». Lo dice, naturalmente con una sonrisa, aunque degustar la carne oscura y consistente de estas aves criadas a la antigua usanza, es verdaderamente una experiencia única. El otro gran éxito de la casa es el cocido. Que usted quiere un cocido... pues a El Rincón de Teo, que siempre lo tienen a punto. «Antes -explica Teo- lo hacíamos los martes, pero el personal es muy complicado y venían a comerlo el lunes o el viernes, o el miércoles, siempre en día equivocado¿ así que decidimos hacerlo todos los días, así nadie se confunde. Todos los días al mediodía el cocido está dispuesto en nuestra cocina. Nos lleva lo suyo, ya que comenzamos su cocción alrededor de las nueve de la mañana, para que se vaya haciendo poco a poco y los sabores se mezclen con tranquilidad. Al final nos salen unos cocidos para chuparse los dedos. Y recuerde en el periódico que cualquier día es bueno para comerlo». Cocido, pues, todos los días. Y en este tiempo de fríos rigurosos, también hacen la incomparable cecina de chivo. «Algunos vienen a tomar un vino y cuando perciben el olor de la cecina cociéndose en la cocina, no pueden contenerse y se piden una ración. Y es que estas cosas, los que somos de León, las llevamos dentro». Digamos de forma escueta algunos de los demás guisos que Teo ofrece en su casa. «Sí, haber si contándoselo a la gente se olvidan de la crisis y vienen a vernos, porque sino voy a engordar comiendo lo que sobra cada día». Pues para que Teo no tenga que comerse sus contundentes raciones, les aconsejamos las manos de lechazo, el conejo, los boquerones en vinagre, el rabo de toro, el morcillo de la casa, el codillo, los callos, el picadillo, la morcilla, la lengua curada, el pulpo¿ todo un mundo en el que debemos iniciar a nuestros hijos, demostrándoles que hay muchas cosas sabrosas y divertidas, además de las hamburguesas y los perritos calientes. A Teo y su cocina tradicional hay que nombrarle Patrimonio de la Humanidad.

Cargando contenidos...