El Bierzo que revoluciona Uva a uva
No es ninguna exageración decir que en estos momentos la D.O. Bierzo es la región española vitícola con más pujanza. Cuando el consumo de vino en España decrece a buen ritmo y lo que es más preocupante, las nuevas generaciones optan por otras bebidas, el Bierzo ha insuflado aire fresco. Tampoco es ninguna exageración decir que los expertos se han rendido al encanto de sus vinos y de su región. A nivel internacional, ninguna otra zona española ha despertado tanta curiosidad, a excepción quizás del Priorat. Esta pequeña comarca catalana reúne un puñado de vinos raros, difíciles de encontrar y a precios prohibitivos. Ambas son actualmente las zonas que gozan de mejor fama. Pero la gran diferencia es que en Bierzo no hablamos de precios: los vinos de El Bierzo ni son los más caros ni tampoco los más baratos. Pero han sabido irrumpir con fuerza en el panorama vitícola actual, convencer a críticos y periodistas y llegar al gran público. Han logrado ser conocidos y lo que es más importante identificables. Y esto se refleja en el mercado. Igual que en moda, hablan de los must de la temporada, los vinos bercianos se han convertido en unos pocos años en un must para la hostelería. Hoy en día no hay restaurante que se precie que no tenga vinos del Bierzo; pero es que tampoco hay restaurante con posibles, modernillo, exótico o tradicional que no incluya unos vinos de esta región. Y eso es un éxito. Vinos buenos hay de muchos precios, de variados orígenes y elaboraciones dispares ¿cuál es, entonces, el éxito de estos vinos? Quizás podríamos resumirlo en un sólo concepto: sus profesionales. Algunos nombres que se repiten en guías de vinos y revistas especializadas de todo el mundo son Gregory Pérez, Ricardo Palacios, Raúl Pérez. Son sólo tres ejemplos de elaboradores con éxito. No son los únicos pero sí constituyen la cara más visible de lo que ocurre ahora mismo en esta comarca. Cada uno con su estilo y su filosofía han sabido entender una tierra, cultivar una variedad y elaborar con ella unos vinos, que el adjetivo que mejor los define es únicos. No es ningún secreto que parte de ese éxito del que hablábamos se atribuye a gente de fuera de El Bierzo que creyeron más en la región que muchos bercianos. Pero eso tampoco es tan raro: los ingleses confiaron en el potencial de Oporto y en el de Jerez mucho antes que los lugareños, por poner un ejemplo. Auspiciados por este éxito, se pueden encontrar bodegas de capital extranjero, de grupos inversores, de empresarios de las actividades más diversas, de bodegueros de otras zonas vitícolas de España... Para conseguirlo han hecho hincapié en la viña. No han basado sus vinos ni en las naves de barricas, ni en los depósitos de acero inoxidable, ni en la avanzada tecnología, ni en las tonelerías franceses... sino en sus originales suelos, en la accidentada orografía, en el peculiar clima entre atlántico y continental, en las variedades autóctonas (Mencía en tintos y Godello en blancos)... y han hecho de esto una seña de identidad. Al contrario que otras zonas que se han limitado a hacer copias de los vinos más exitosos del momento, ellos han encontrado su potencial y han creado con ellas vinos inimitables, apostando por la originalidad con la salvedad que la originalidad la tenían en casa. Han entendido que el carácter único de sus vinos estaba en su origen y lo explicado hasta la saciedad. Así, han sabido guiar al consumidor hasta la viña y allí le han hecho ver su importancia. En resumen, han sido capaces de crear vinos alejados del estándar que no imitan a nadie y que sólo se parecen a sí mismos. Tras años de aburridos tintos con las mismas características y de sabores monótonos añada tras añada llegó por fin algo diferente porque era la propia tierra la que lo hacía diferente. Y triunfó. Enhorabuena a todos.