Tú y tu mejor amigo
Estos gatos han sido rescatados de una muerte segura y su dueña afirma que con tres ya está el cupo cubierto en su ONG particular. Hay más gatos que personas, demasiado pelo en el sofá y una costumbre de caminar mirando al suelo para no pisar la cola de nadie hasta en casa ajena...
Jarni apareció abandonada en un portal, metida en una caja de zapatos. Ahora tiene 11 años y aunque al principio parecía tener mal genio, despues de su castración su carácter se ha dulcificado. Ya ha perdido dos de sus vidas ya que de jóven practicaba caída libre desde el balcon de casa, afortunadamente sin demasiadas consecuencias. Es poco juguetona y muy independiente pero su fuerte intuición la hace acercarse a ti en los momentos en que más la necesitas. Después llegó Kiko, una especie de tigre en miniatura que apareció jugándose el tipo intentando cruzar la carretera. Lleno de mugre, sin un cacho de rabo y una pata rota, en poco tiempo llenó la casa de alegría. Con él comenzaron las carreras por el pasillo, los juegos, las persecuciones de moscas...la revolución. Y como no hay dos sin tres, hace un año se incorporó a la familia Mía, clón de Kiko a pequeña escala. Su madre murió intoxicada por el veneno contra los topillos dejándo 4 cachorros huérfanitos. Pronto encontró en Kiko el compañero de juegos perfecto y ahora son inseparables. Asegura no necesitar despertador, Mía se encarga de despertar al personal llevando sus juguetes a la cama. Con Jarni no lo tuvo fácil pero la más pequeña y osada de todos ahora es la jefa de la manada.
Esta historia es la de alguien que no era muy fanática de las mascotas y que ahora reconoce no poder vivir sin ellas. «Se han convertido en una terapia, toneladas de mimos incondicionales esperándote cuando regresas a casa. Lo más realista será pedir un aspirador nuevo y potente a los Reyes Magos».