«China nos llena un vacío que tenemos en Occidente-
|||| Tras diez años en Hong Kong, Miguel Ángel Blanco regresó a León con su mujer, Anmei Xu, para empezar una nueva vida alejada del bullicio de China. Ahora, ya se ha cumplido un año desde que ambos pusieran en marcha el Centro de Cultura China El Mandarín (
), donde enseñan la lengua y la cultura china, además de proporcionar apoyo y asesoramiento a empresas que quieran expandir su negocio a China. Miguel Ángel conoce bien la cultura china. La idea de enseñar a los demás lo que habían vivido surgió «por casualidad». «Venían cuatro niños a casa a aprender chino y enseguida tuvimos a 16 familias que querían conocer la cultura china», comenta. Fue entonces cuando nació El Mandarín, en julio del 2007. La mayoría de los alumnos de este centro son familias leonesas que quieren profundizar en el conocimiento de la cultura china, además de algunos empresarios interesados en enfocar su producción hacia el país asiático. «Merece la pena, porque mientras Europa está en una situación complicada, China es un país emergente», explica Blanco.
Además de la enseñanza de la lengua, en El Mandarín se organizan diversas actividades culturales entre las que destaca la celebración del Año Nuevo Chino, en el mes de febrero, que este año despertó la curiosidad de cientos de leoneses que pudieron contemplar por las calles de León el desfile de dragones y la magia que desprende el gigante asiático. «Fue algo excepcional que nos valió la felicitación de la embajada china en España», comenta Miguel Ángel, quien ya está inmerso en la organización del espectáculo de este año.
Los cursos y las actividades culturales son el motor de este centro, que cuenta ya con más de un centenar de alumnos desde los dos años de edad. «La lengua china está despertando mucho interés y su importancia es hoy vital a nivel profesional y, a nivel personal, creo que tiene muchas cosas que aportarnos», asegura.
Para Miguel Ángel, «tenemos mucho que aprender de los chinos, por ejemplo, los valores de siempre están muy inculcados allí y muy poco aquí. La cultura china nos transmite mucha serenidad y nos ayuda a llenar un vacío que estamos teniendo en Occidente».
Su experiencia personal en China le ayudó «a relativizar las cosas» y le aportó seguridad en sí mismo, algo que quiere transmitir a los demás desde el Centro de Cultura China El Mandarín.