La gran muralla llega al viejo reino
En León, hay 610 ciudadanos chinos censados, que son los propietarios de 35 negocios en la ciudad, en su mayoría de tiendas de variedades y restaurantes
La rapidez con la que se expande China por el resto de países del mundo, en especial por Europa, también ha llegado a León. El crecimiento económico del gigante asiático es palpable en los últimos años y sus habitantes ya se cuentan por miles en muchos rincones del viejo continente.
En el caso de León, la colonia china ha crecido de manera notable en la última década. Por una parte, están los ciudadanos que han llegado a la provincia para montar sus negocios -”tiendas y restaurantes en su mayoría-” y establecerse en ella, al menos por un tiempo. Por la otra, los niños y niñas que han llegado a la provincia de la mano de familias adoptantes. Y, junto a ellos, aunque no con las mismas raíces que los anteriores pero sí con un fuerte vínculo con el país asiático, los empresarios leoneses que expanden sus negocios a China y que, si bien es un camino que muchos están empezando a recorrer ahora, se espera que prolifere rápidamente en un futuro próximo.
En el caso de adopciones, son ya doscientas las familias leonesas que se han atrevido a tener un hijo o una hija china, movidos, entre otras cuestiones, por la facilidad en los trámites que, hasta hace poco más de un año, ofrecía aquel país para los padres que elegían el camino de la adopción para aumentar su familia y por la seguridad que proporciona a quienes lo visitan, lo que hace más fácil a los padres adoptantes desplazarse hasta allí para buscar a los pequeños.
En la actualidad, el 98 por ciento de los pequeños adoptados en la provincia son niñas, mientras que sólo han llegado a León por esta vía unos tres o cuatro niños. «El niño es lo que van buscando las familias chinas y las niñas no son tan queridas, aunque ahora ya están cambiando las cosas», explica Miguel Ángel Blanco, gerente del Centro de Cultura China, El Mandarín, en León. Blanco es leonés, pero conoce bien la cultura china ya que pasó diez años en Hong Kong, donde montó su propio negocio textil y se casó con Anmei Xu, con quien volvió a León hace apenas dos años para empezar una nueva vida. Aquí montaron este centro que aglutina tanto a los padres adoptantes y a sus hijos como a la colonia china que llega a la provincia y a los empresarios leoneses que buscan oportunidades de negocio o abaratar costes de fabricación en el gigante asiático, así como a niños y adultos de León que quieran aprender la lengua del futuro.
Destaca el hecho de que, después de León ciudad, La Bañeza sea el núcleo en el que más niños chinos se adoptan, con un total de 60 familias que se han decantado por esta opción. A esto hay podido contribuir que la primera adopción en la provincia fue, precisamente, en la capital bañezana.
La ley del hijo único continúa vigente en China, donde a los padres que sean hijos únicos se les permite tener dos descendientes. En el caso de tener una niña, esta será rechazada en muchos casos y abandonada para volver a «probar suerte» y esperar a que venga el ansiado niño, pues son considerados más productivos a la hora de ayudar en el trabajo o en el negocio familiar. Esta postura lleva irremediablemente a muchas pequeñas al orfanato, desde donde muchas parten a fuera de los límites del país chino para pasar a formar parte de una nueva familia.
El otro bloque importante por el que llega esta cultura ancestral son los ciudadanos chinos que abandonan su país para comenzar una nueva vida, movidos en muchos casos por su espíritu comerciante. La mayoría de los chinos que llegan a Europa proceden de la zona de Zhejiang y, en menor medida, de Cantón. El afán de comerciantes que ha caracterizado desde sus ancestros a los habitantes de estas provincias les lleva a conocer nuevos países, lo que, a su vez, supone un orgullo para sus familiares.
En León, hay ya 610 chinos censados y ellos mismos son los propietarios de 35 negocios en la capital leonesa, sobre todo de tiendas y de restaurantes, cuyo número continúa creciendo.
De ellos se dice que no se integran con el resto. «Son muy introvertidos y, en realidad, no ven necesario integrarse con otras culturas, pues aquí están rodeados de una gran familia y muchos amigos chinos», señala Miguel Ángel, quien recalca que «la española y la china son dos culturas muy distintas y también hay que tener en cuenta que, hasta los años 90, han estado muy cerrados al resto del mundo». Sin embargo, este leonés reconoce que tampoco se está haciendo nada para integrarles, frente a lo que propone más ayuda por parte de las instituciones.
Mientras tanto, junto a estos dos bloques ya asentados -“niños adoptados y comunidad china- está surgiendo uno nuevo: la mirada de las empresas hacia el gigante asiático. En el caso de León son ya varias las que, o bien se están interesando en este país, o bien ya han comenzado a fabricar allí parte de su producción. Y es que las ventajas no son pocas. Mano de obra barata y buenos precios en un país en el que, aunque algunos aseguran que se ha avanzado mucho en cuestiones sociales, aún todavía queda mucho por hacer. «Estamos adquiriendo una nueva dimensión y hay un creciente interés por expandir negocios de León a China.», comenta Miguel Ángel, quien asegura que la idea «tiene mucho futuro». De hecho, ya son decenas las empresas leonesas que tiene presencia en China. Todavía están empezando, pero se espera que esta presencia aumente considerablemente en los próximos años.
El auge de estos tres sectores demuestran que la gran muralla está ya muy presente en el viejo reino.