Diario de León

Ford Ka,atrevimiento minimalista

Desenfadado y juvenil a precio asequible. El nuevo urbanita del óvalo toma el testigo de anteriores generaciones Ka con evidentes ventajas. Dos motores, un gasolina (69 CV) y un turbodiesel (75 CV), atractivo diseño y equipamiento sofisticado.

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León

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Urbanita juvenil. Comparte plataforma con el Fiat 500 (también motores y línea de montaje en Polonia) y, salvo por ciertos guiños estéticos zagueros, nada tiene que ver con su antecesor lanzado en 996. El nuevo Ka nace con la nada fácil tarea de superar el -”casi-” millón y medio de unidades matriculadas desde aquel pionero del 96.

Simple, efectivo y con cuatro plazas. Estas son las bazas que esgrime Ford para que el Ka siga haciéndose un hueco en el corazón -”y en las expectativas de compra-” de quienes pretendan un puro urbanita, fácil de conducir, con un diseño sugerente y con -”eso sobre todo-” unas contenidas tarifas de adquisición y mantenimiento.

Estéticamente desenfadado, el nuevo Ka enlaza estilísticamente («Kinetic Design») con otras recientes propuestas del óvalo, como es el caso de los S-Max, Kuga y hasta el superior Mondeo.

Recortado en sus dimensiones (3,6 metros de largo) el Ka hace gala de una singular conjunción de trazos por, entre otras cosas, sus prominentes pasos de rueda donde se alojan las llantas de 15 pulgadas o las de 16 opcionales calzadas con gomas de 195/50 (eso siempre da aspecto «musculado»), amén de unos grupos ópticos delanteros que acaban por adentrase hacia las aletas y, en consonancia con los tiempos modernos, una generosa

boca

frontal de refrigeración. Como en la anterior generación, sólo se venderá con carrocería de tres puertas, lo que puede suponer un cierto inconveniente frente a algunos de sus

enemigos naturales

, entiéndase Peugeot 107, Citroën C1 o Hyundai i10, por poner sólo algunos de los ejemplos más significativos. Eso sí, la combinación de colores exteriores e interiores resulta de lo más llamativa, lo que siempre es un punto a favor de los

urbanitas de diseño

con, además, la posibilidad opcional de personalizarlo con lo que el fabricante denomina «tendencias»: Digital Art, Grand Prix y Tattoo (adhesivos, combinaciones de tonos...). Mientras en el interior la consola central recuerda a la del Fiat 500, aunque con -”lógicamente-” una decoración perfectamente distintiva.

En el capítulo motorístico Ford ha optado por minimizar la elección: un gasolina y un gasóleo, ambos tetracilíndricos (8 válvulas el gasolina y 16 el turbodiesel) y con emisiones por debajo de los 120 gr/km. En el primer caso, se recurre al 1.2 litros de 69 CV, con cambio manual de 5 marchas, que resulta ser un 21% más parco en consumo que su antecesor de 1.3 litros. La primicia en la gama Ka viene de la mano de Fiat, con la adopción del pequeño turbodiesel 1.3 litros (75 CV) unido a la caja manual de 5 velocidades, que también cumple sin problemas con su cometido dinámico.

En el apartado de seguridad, el Ka monta de serie doble airbag frontal y ABS con EBD, mientras como opcionales se ofrecen elementos propios de segmentos superiores: airbag laterales delanteros y de cortina, ESP, asistencia al arranque en cuesta HSA, servofreno de emergencia HBA y control de tracción ASR. También se cuentan como opcionales las conexiones informáticas como el Bluetooth y el puerto USB, el techo acristalado panorámico, climatizador, tapicería de piel y hasta sensor trasero de ayuda al estacionamiento.

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