Para una historia pictórica del cine
Juan Antonio Velasco presenta en el Recreo de Resty una exposición de retratos de los grandes ídolos del séptimo arte
Juan Antonio Velasco era aún un niño, vivía en la Ponferrada que por aquellas calendas dio en llamarse «la ciudad del dólar». Sus padres, un buen día, decidieron que el chaval conociera la magia del séptimo arte. Velasco, con pantalón corto y una mirada de ávida expectación en sus ojos infantiles, contempló admirado los prolegómenos de la ceremonia del cine, el patio de de butacas lleno a rebosar de una gente bulliciosa que esperaba con gran alborozo el comienzo de la sesión cinematografía y una enorme sábana blanca como lejana y silenciosa protagonista.
Se apagaron las luces, y a través de un milagroso rayo de luz, surgieron primero las imágenes de la actualidad del mundo, aquel noticiario llamado pomposamente NO-DO, en el que el régimen infelizmente reinante contaba con todo boato sus esplendores y en el que Franco, un día sí y otro también, inauguraba pantanos y caminaba bajo palio rodeado de una pléyade de
clérigos y ministros. Al niño le gustó el espectáculo informativo, pero sin más.
En el descanso tuvo la visión de los anuncios en los que comerciantes e industriales de la plaza anunciaban sus excelencias, tampoco nada demasiado interesante. Pero ya con la sala en silencio comenzó la película. La pantalla de plata se cubrió de nuevo de imágenes y de pronto-¦ se emocionó ante la aparición de una mujer maravillosa que cantaba como los ángeles: Imperio Argentina. «Para mí, fue desde ese mismo momento -”dice Velasco-” un auténtico mito. Puede sonar a españolada, que no lo es. Imperio Argentina es para mí un ídolo aparte. No tiene nada que ver con Marilyn Monroe, ni con ninguna otra estrella. Es una mujer que yo he catalogado como uno de los mitos más relevantes del cine». Por eso figura en un lugar preferente de esta exposición».
Rostros famosos de exposición
Estos días Juan Antonio Velasco no es noticia por sus grandes carteles, sino por la exposición de sus retratos de los famosos de la pantalla que puede verse en el
Restaurante El Recreo de Resty (Calle del Musel, nº 9, de Navatejera). Una muestra que ha viajado ya por las ciudades españolas más importantes y que ahora regresa al hogar. «Aquí se puede ver un resumen de mi trabajo de muchos años. Siempre me gustó pintar a los grandes de la pantalla, a Sophia Loren, Charlton Heston, Marlene Dietrich, Marlon Brando, James Dean, Marylin Monroe-¦ a los auténticos mitos del cine. Todos los actores de aquella época dorada guardan para mí connotaciones mágicas. Quizá por ello, después de pintarlos decenas de veces en los carteles del Emperador, les he pintado también en cuadros con los que he realizado varias exposiciones. Hoy en día hay más actores y actrices, pero no se repiten tanto las caras de los famosos, no hacen películas con la regularidad que las hacían antes».
Velasco es pues, desde siempre, un enamorado del cine. Quizá el séptimo arte ha hecho que la pintura pierda un gran artista. Velasco se comprometió desde los inicios de su carrera con las figuras de la pantalla grande y sus ojos no han mirado otra cosa. El mejor resumen de esta pasión es la extraordinaria colección de enormes carteles que durante años y años decoró la facha del Teatro Emperador. «El último -”recuerda el artista-” fue el de
, película de Agustín Díaz Yanes; con Viggo Mortensen, Elena Anaya, Javier Cámara, Antonio Dechent y Juan Echanove. Yo pensé que sólo duraría en la cartelera unos días, ya que se proyectaba también en otros multicines, pero fue un éxito y estuvo todo un mes en cartel. Al final yo me sentí como el nombre del capitán protagonista, muy triste, cuando comprobé que irremediablemente el teatro se cerraba para siempre».
Sus grandes cuadros son, además de un homenaje a la edad dorada del cine, toda una colección de pintura «pop» que no difiere demasiado de las obras de algunas de las grandes estrellas que en estos días cuelgan sus obras en el Musac.