La Cumbre del Clima aplaza una vez más la búsqueda de soluciones
El principal acuerdo alcanzado permitirá que los países más vulnerables puedan recibir ayudas económicas para paliar los efectos del cambio climático. Se espera que en la Cumbre de Copenhague a finales del año 2009 se pueda adoptar un nuevo rég
La Cumbre del Clima (COP14) celebrada en Poznan (Polonia), en la que se dieron cita representantes de los 190 países de la Convención de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, cerró sus sesiones después de casi dos semanas de intensas reuniones sin apenas acuerdos relevantes, salvo el compromiso de destinar a los países pobres más vulnerables al cambio climático unos 220 millones de euros anuales, cantidad muy alejada de los 50.000 millones que serían necesarios según las oenegés.
Esta decisión fue contestada por países como Colombia, Sudáfrica, Costa Rica, Brasil, India, Gabón, Pakistán, Bolivia y Maldivas, que manifestaron su disgusto por la ausencia de un incremento de la ayuda y por la falta de generosidad de los países ricos. El representante indio criticó la negativa a incrementar la dotación del fondo y lamentó que en Poznan no se diesen respuesta a las señales que esperaba la sociedad para salvar al planeta del cambio climático, una tragedia humana para muchos países pobres.
Menos emisiones
Los fondos procederán de una especie de impuesto que se aplica en los llamados Mecanismos de Desarrollo Limpio, un programa mediante el cual una empresa puede reducir sus emisiones de dióxido de carbono si hace inversiones limpias en países en desarrollo. Yvo de Boer, presidente de la Convención de Cambio Climático, afirmó que para incrementar esa cifra debería aplicarse otro impuesto al comercio de emisiones, el mecanismo que permite que una empresa que no cumple sus deberes compre los derechos a otra que sí los cumple. En este sentido, defendió destinar el 2% del total del negocio, pero las oenegés recuerdan que sería necesario el 7,5% para llegar a los 50.000 millones. Aunque existe una tercera vía de donación voluntaria, la actual situación económica no hace previsible que existan avances en este campo.
De momento, a partir del próximo año, las pequeñas islas y territorios con playas bajas, los estados áridos y semiáridos o propensos a inundaciones, sequías y desertificación, podrán poner en marcha proyectos para minimizar los efectos del cambio climático en sus territorios (construcción de diques, playas artificiales, centros de alerta meteorológica) y acceder directamente, a través de las agencias que decidan, al dinero que gestionará la junta del fondo, uno de cuyos miembros será español.
La activación de este instrumento financiero, previsto en el Protocolo de Kioto, es posible gracias a que los países podrán acceder directamente a las ayudas al dejar de ser el Banco Mundial el gestor de las mismas, lo que había sido un obstáculo por la excesiva burocratización de este órgano.
Se acordó, además, la redacción de un borrador con todas las propuestas que deberá estar listo para la reunión que se celebrará en marzo en Bonn (Alemania) y de la que se espera salga un documento de negociación que empezará a discutirse en junio y pueda ser aprobado en la Cumbre de Copenhague a celebrar en diciembre de 2009. Los negociadores confían en que la nueva administración de Estados Unidos impulse el proceso y abra la puerta a la adopción de un nuevo régimen climático que sustituya al Protocolo de Kioto, cuando acabe su periodo de aplicación en el año 2012.
En el citado borrador se mantiene la referencia incluida en la pasada Cumbre del Clima de Bali (Indonesia) sobre la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero de entre un 25 y un 40% para los países industrializados. Además, se incluye por primera vez la posibilidad de que las naciones en desarrollo, como China e India, también las limiten entre un 15 y un 30%.