Diario de León

VW Golf TDi (110 CV), manteniendo el listón

Estéticamente continuista y renovadamente dinámico, el nuevo Golf sigue conservando el marchamo de «compra a ojos cerrados» y permite a Volkswagen mantenerse en la posición de privilegio que ha venido disfrutando en el segmento de m

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|||| Sexta generación. Nuevos motores diesel, más suaves y con menor consumo, en un envoltorio más amplio y equipado con, además, mejores remates interiores.

Aunque lo parezca, tampoco Volkswagen propone una drástica ruptura con su antecesor de la V generación; de hecho, mantiene la misma plataforma... sólo que con evidentes cambios, no tanto estéticos cuanto dinámicos. El Golf VI es ahora más «utilizable», medioambientalmente respetuoso y, en la versión TDi 110 CV -”nuestra unidad de pruebas-”, bastante menos ruidoso y dócil, por el sistema de rampa común, que con la anterior solución bomba-inyector... afortunadamente «jubilada».

Habida cuenta que la adopción de raíl común trae también aparejado el filtro de partículas, cabe apuntar que nos encontramos ante un Golf ecológico , apelativo que se traduce en unas emisiones de 119 g/km de CO2; es decir, ¡impuestos fuera!, lo que tampoco es desdeñable.

Esta versión TDi, que sube hasta los 2.0 litros frente a los 1.9 anteriores y se vende en terminaciones Advance y Sport, aporta una respuesta suave y mantenida desde los regímenes bajos y medios, lo que se conoce como «elasticidad», lo que, lógicamente, redunda en beneficio de una conducción fácil o, por mejor decir, rodar sin complicaciones en marchas largas a bajas vueltas. La mecánica viene unida a un cambio manual de 5 velocidades, aunque por 2.500 euros suplementarios puede optarse por la acreditada caja DSG de 6 marchas.

Por mucho que se mantenga la misma plataforma de la V generación, la rebaja de diez centímetros en la altura del chasis, propicia un incuestionable aplomo dinámico en el Golf VI, sobre todo en el paso por curva, con reacciones tan homogéneas como predecibles de ahí, ya se ha dicho, su facilidad de conducción. Con, eso también y como corresponde a su condición de «todo delante» (motor y tracción delantera), una cierta propensión al subviraje («irse» de morro) perfectamente corregible por las bondades del bastidor y, eso también, por un ESP muy correcto en su funcionamiento y tampoco excesivamente intrusivo.

En el capítulo de equipamiento, las novedades de gama hay que buscarlas en el airbag de rodillas para el conductor, la amortiguación variable DCC, el control de crucero adaptativo ACC, capaz de mantener la distancia de seguridad acelerando y frenando automáticamente; y la guinda: el «Park Assist», que estaciona el coche solo, sin que el conductor mueva el volante, en un tiempo aproximado de 15 segundos... teóricamente.

En suma, que nuestro protagonista hace gala de un intachable comportamiento dinámico y ofrece unas terminaciones y un confort de marcha claramente mejorados.

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