¿Cómo encontrar el tesoro?
|||| Para encontrar un caché se necesita un GPS y un poco de perspicacia. Hay quien se inicia con un teléfono o con una PDA, pero los que están muy involucrados disponen de una unidad de GPS que por cien euros señala como si fuese una brújula el lugar buscado a través de las coordenadas recogidas de alguna web de Geocaching. Y es que un GPS normal sólo indicaría la dirección y la distancia, pero no elementos importantes como las posibles cotas de nivel, los ríos a cruzar...
Porque el conflicto surge cuando ya puede estar a solo un kilómetro de distancia del lugar buscado, pero por en medio puede haber obstáculos insalvables. Por ello es más usual esa unidad de GPS que evita, al menos, escalar montañas innecesarias. En una ciudad estas complicaciones se reducen mucho, pero también las posibilidades de la aventura. En ocasiones los aficionados analizan también la situación a través de mapas topográficos o con MapBlast. Para los «novatos» se recomienda realizar mucho trabajo previo de localización para llevar las ideas claras, a través de páginas de Internet de mapas virtuales o leyendo los comentarios y viendo las fotografías de otras personas que con anterioridad han localizado ese tesoro para no fracasar en esa primera aventura.
Los aficionados al Geocaching ponen mucho énfasis en la seguridad cuando se acude al monte y realizan avisos. La excesiva concentración en el GPS puede generar caídas y debe acudirse con ropa adecuada.
Datos fiables
También se alerta de la importancia de fijar bien las coordenadas del lugar donde se ha dejado el coche porque el guiarse a través de un sistema de localización puede generar un despiste muy fácil de los otros sistemas de orientación visual para permitir el regreso.
Para encontrar el caché se debe intentar pensar como la persona que ha dejado el tesoro y buscar precisamente los lugares donde podría estar situado, especialmente si es un lugar por donde pasa mucha gente habitualmente, ya que el tesoro seguro que está más escondido.
Si has localizado ya el tesoro, normalmente puede coger un objeto y dejar otro. Escribes tu nombre, y si quieres tus experiencias, en el libro de registro, y lo dejas todo como lo encontraste. Las normas de educación establecen que el descubridor debe enviar un correo electrónico al que colocó el tesoro para comunicarle el hallazgo.