«Hay que tener un horario regular en la vida diaria»
|||| La especialista en neurofisiología clínica y responsable de la unidad del sueño de la Clínica San Francisco, Esperanza Pérez, apunta que el problema del insomnio es el trastorno del sueño más frecuente y puede presentarse como «dificultad para quedarse dormido, despertarse con frecuencia durante la noche y tener dificultad para volver a dormirse, despertarse demasiado temprano por las mañanas o no sentirse descansado a pesar de dormir las horas suficientes».
En lo relacionado con las causas que provocan esta enfermedad, la doctora de la Clínica San Francisco señala que puede tener su origen en diversos factores como «estrés, ansiedad, depresión, enfermedad física, abuso de sustancias estimulantes como la cafeína, horarios irregulares de acostarse y levantarse, dolor ocasional o crónico, factores del entorno como el ruido, la temperatura o el exceso de luz, consumo de drogas y la asociación de otras alteraciones del sueño como por ejemplo el síndrome de apnea del sueño, el síndrome de piernas inquietas, las pesadillas o el sonambulismo.»
1397124194 Acudir al médico
La doctora Pérez destaca como principales síntomas que nos pueden indicar que padecemos insomnio la somnolencia diurna, sensación de poca energía o fatiga, ansiedad o frustración acerca del sueño, déficit de memoria, atención o concentración, levantarse cansado o con dolor de cabeza, irritabilidad, trastorno de conducta, falta de motivación o inapetencia. Si durante más de unas semanas se padece alguno de estos síntomas se debe acudir al médico para identificar la causa que provoca el insomnio y, si es posible, tratarla.
Como en la mayoría de las enfermedades, la prevención es la clave para evitar padecer las consecuencias de esta dolencia. La doctora de la Clínica San Francisco destaca como principales medidas preventivas «levantarse todos los días a la misma hora, acostarse sólo cuando se tenga sueño y levantarse cuando se despierte y no consiga reiniciar nuevamente el sueño, hacer ejercicio regularmente pero nunca cuatro horas antes de irse a la cama, mantener un horario regular en su vida diaria para que su reloj interno funcione correctamente o establecer rituales de relajación antes de irse a dormir, como por ejemplo un baño caliente, un tentempié ligero, cepillarse los dientes, ponerse la ropa para dormir o diez minutos de lectura».