Parador de Monforte de Lemos
Ubicado en el conjunto formado por el Monasterio Benedictino y el palacio Condal, el nuevo Parador de Monforte supone un espléndido balcón desde donde apreciar una excelente vista de la capital de la comarca
|||| Ubicado en el conjunto formado por el Monasterio Benedictino y el palacio Condal, el nuevo Parador de Monforte, cuyas raíces se asietan en la Galicia interior, en la provincia de Lugo, supone un espléndido balcón desde donde apreciar una excelente vista de la capital.
La primera fecha documentada del Monasterio, data del año 915, aunque es probable que la llegada de los monjes Benedictinos fuera a finales del siglo IX. El coto del monasterio se extendía por gran parte de los territorios que hoy corresponden a los ayuntamientos limítrofes con Monforte, y al mismo tiempo, tenía jurisdicción eclesiástica sobre más de 40 iglesias. El edificio actual se realizó en su mayor parte en el siglo XVII ( fachada, sacristía y refectorio ), siendo del siglo XVIII el claustro y la escalera.
La fachada es neoclásica, con cuerpos de tres plantas sin apenas ornamentación en su piedra sillar, mientras que el claustro interior, también neoclásico y de cantería muy bien labrada, ofrece mayor interés arquitectónico, exhibiéndose en el mismo dos valiosas piezas que corresponden al antiguo cenobio, una urna cineraria y un valioso bajorrelieve.
Adosada al ala izquierda del monasterio se encuentra la iglesia, renacentista. En el templo, de traza gótica y planta de cruz latina, llama la atención la elegante tracería de la bóveda bajo el coro. A pocos metros de la iglesia benedictina se encuentra el Palacio Condal, recientemente rehabilitado como parte del parador.
Equipamiento de máxima calidad
Para devolver al bello conjunto arquitectónico todo el esplendor que tuvo y conseguir la comodidad que requiere hoy un hotel de cuatro estrellas, durante la transformación se ha cuidado que el interiorismo respete al máximo el color, la luz y la sensación de reposo de la majestuosa intemporalidad que ofrecen los edificios.
Además de las 50 habitaciones, distribuidas en 43 dobles, 4 suites y 3 dúplex y dotadas además de con baño completo, con minibar, aire acondicionado y televisión interactiva, la instalación se completa con restaurante, piscina, gimnasio y un edificio dedicado a los banquetes y reuniones de empresa. En cuanto a las zonas comunes, es destacable el artesonado original del vestíbulo que da paso a la recepción, donde dos oleos de gran tamaño adornan e invitan a sumergirse en el claustro de San Vicente, verdadero protagonista del Parador y centro en torno al cual se ubican todas las zonas comunes.
Como broche de oro, el restaurante permite disfrutar de la cocina de la zona con platos con cuatro elaboraciones estrella: Brocheta Medieval de Solomillo de Ternera en cuna de barro al modo Benedictino, Bacalao confitado con patatas encebolladas en Barcal de Gundivós, Carne o Caldeiro en hoja de Berza con Cachelos de A Limia y Cochinillo asado al estilo de los Condes de Lemos, entre otros.