Diario de León
Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

|||| Fueron un grupo visto y no visto, no duraron más de una década, pero muy cantado. Encuadradas dentro de la irrupción de los girls groups, The Ronettes, con la ahora desaparecida Estelle Bennet, fueron santo y seña de devoción de los amantes del sonido sesentero, el rock-™n roll vocal y, además, invovocando a la participación festiva cuando el inglés en España se hablaba incluso peor que ahora. Pero es que canciones como Baby I love you, después himno ramoniano, o Be my baby, tuvieron mucho que ver en los guateques de la época y los encuentros sixties más recientes, siglo XXI incluido.

Es un tópico, pero con la desaparición de Estelle Bennet se extingue una forma de hacer música que marcó una época y que tuvo otros representantes. Pero este que nos ocupa, tiene la peculiaridad de su demostrado poder de seducción a rockeros reconocidos y considerados no precisamente blandos. Si Los Ramones rindieron tributo al grupo y, más que nada, rockerizaron de forma maravillosa uno de sus grandes éxitos, otros como Keith Richards se han confesado como fans irredentos. Phil Spector, el mítico y controvertido productor, cierra el círculo y, tal vez, explica esas conexiones. Una curiosa anécdota se produjo al respecto de las Ronettes cuando ingresaron en el Salón de la Fama del Rock, por cierto, con el stoniano Richards como padrino. Este ingreso, que mantuvo un tira y afloja de 2004 a 2007, parece ser que fue retrasado deliberadamente por Spector tras su complicado divorcio con una de las cantantes, Ronnie. Finalmente, el merecido reconocimiento llegó en un acto en el que Estelle Bennet estuvo presente pero no pudo cantar algunos de sus éxitos junto a sus dos compañeras, que sí lo hicieron. Ahí Keith Richards fue el caballero que atendió a las damas como se merecían.

tracking