Una casa solariega al abrigo del pinar
El Parador se convierte en una oportunidad para acercarse al campo sin renunciar al confort
pablo rioja
En la histórica y castellana ciudad de Tordesillas, cruce de caminos desde la dominación romana, se alza esta casa solariega en un lugar donde el verde y la naturaleza ofrecen al huésped el mejor paisaje. Un hermoso pinar, con un amplio y cuidado jardín, circunda el Parador aportando esa tranquilidad, calma y placidez propias de los espacios naturales. Domina el estilo castellano en las líneas externas y en el interior, donde algunas de sus salas guardan valiosas antigüedades.
La tranquilidad que reina en todo el edificio y su piscina, de un azul espectacular, son la invitación al descanso y a paseos apacibles. Entre sus especialidades culinarias destacan el asadillo de pimientos y cecina de vaca, el gallo de corral turresilano, el bacalao a la fonda con cangrejos de río y el manjar de la Vega.
Con una inversión de 4,06 millones de euros, el Parador de Tordesillas fue totalmente remodelado en el año 2002. Las obras se acometieron en dos fases, la primera de ellas dedicada a la remodelación de zonas comunes y deportivas, con la construcción de una nueva piscina climatizada y una zona de relax con saunas y gimnasio, dedicándose la segunda a la reforma de la totalidad de las habitaciones y baños, que no se vio finalizada hasta el pasado mes de noviembre, fecha en la que el Parador recuperó su actividad normal.
La decoración, fue realizada por el equipo técnico de Paradores de Turismo, e intento desarrollar un ambiente campestre de casona solariega, el cambio de aspecto del majestuoso edificio, ahora color teja, el patio central y en general la totalidad de elementos refrescan un ambiente de campo, rodeado por un hermoso pinar castellano, un oasis de tranquilidad.
Las nuevas habitaciones. Muebles de estilo clásico Español, alfombras de nudo hechas a mano, lámparas de forja, conjugan a la perfección con los cuadros de motivos florales y poemas de los más diversos literatos españoles y la armoniosa combinación de mobiliario ilustre y piezas decorativas de gran valor. Cabe destacar la dotación en todas las habitaciones de las nuevas televisiones interactivas, un proyecto de absoluta novedad en el servicio al cliente.
El uso de los verdes y tejas en los textiles, espejos y terciopelos labrados, así como los medios doseles de colores alegres en las camas, consiguen de las sesenta y ocho espaciosas y acogedoras habitaciones, dos de ellas con salón y otra dotada de las facilidades para los minusválidos, hacer realidad los sueños de quienes visitan el establecimiento, quienes desean acercarse al campo y disfrutar de la naturaleza sin dejar de lado el confort de este clásico establecimiento hotelero.
El comedor, donde degustar la más rica gastronomía castellano leonesa, se ha vestido de colores más claros, dejándose dominar por la luz, entre sus especialidades el gallo Turresilano, el bacalao y el manjar de la Vega.