Diario de León

¡A mi perro le ha salido un bulto en la piel!

Quistes, abscesos o tumores. Los histiocitomas son muy frecuentes en animales jóvenes

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MÓNICA FARTO LÓPEZ
León

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Las razas con mayor predisposición son el Bóxer, Cócker, Collie, Dobermann, Bull terrier, Teckel y el Gran danés, afectando por igual a machos y a hembras.

Se trata de formaciones firmes, duras que se asemejan a un botón alopécico y prominente que mide entre 0,5 y 4 centímetros de diámtro. Aparecen de forma repentina y suelen tener un crecimiento relativamente rápido, sin provocar dolor o molestias al animal. A veces se ulceran y según su localización llegan a ser algo molestos llegando el propio animal a inflamar la zona afectada con el lamido. Solemos encontrarlos en las extremidades o en la cabeza como localizaciones más comunes, bien de forma solitaria o en forma de nodulaciones múltiples. Aunque sean fáciles de difenciar el diagnóstico definitivo requiere un estudio histopatológico, ya que puede confuncirse con un linfosarcoma maligno o por ejemplo una simple inflamación granulomatosa.

Muchos de ellos llegan a desaparecer al cabo de tres meses de manera espontánea, pero gran parte de los propietarios de los perros afectados optan por la extirpación quirúrgica y posterior análisis para saber con exactitud la naturaleza del nódulo. Una vez hecha la resección el pronóstico es favorable y en ningún caso son agresivos ni invaden tejidos más profundos. El comportamiento de estas neoplasias es benigno, salvo que se ulceren y se infecten, pero nunca van más allá de una lesión localizada. Se cree que el perro se hace inmune después del desarrollo tumoral inicial. La recurrencia tumoral se observa en escasas ocasiones.

No es fácil diferenciar a simple vista un absceso de un bulto, tumor o nódulo inflamatorio etc. Los abscesos por ejemplo son dolorosos y calientes a la palpación y de consistencia blanda ya que estan llenos de pus. Cuando nos encontramos con un bulto sospechoso que en un primer momento no provoca dolor ni molestia al animal y vemos que en poco tiempo aumenta de tamaño, debemos acudir al veterinario. Su tamaño, localización, consistencia y el grado de invasión de los tejidos circundantes son caraterísticas determinantes para aproximarnos a un posible diagnóstico.

El definitivo requiere la biopsia o punción del nódulo para su análisis. Gracias a esto el propietario podrá iniciar el tratamiento específico, médico o quirúrgico, y lo más importante, sabrá el pronóstico.

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