De intoxicaciones domésticas
Actos tan sencillos como cerrar bien los armarios de la cocina puede librarles de ingestiones tóxicas

La mayoría de las intoxicaciones domésticas pueden evitarse.
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Muchas veces el peligro está en casa. Algo tan sencillo como cerrar bien los armarios de la cocina o de la despensa y tener vigilado el cubo de la fregona puede librar a nuestras mascotas de graves accidentes domésticos. Los envases de detergente llaman la atención de nuestros amigos y de ahí a su ingestión hay un pequeño paso.
La ingestión de detergentes o jabones según que tipo de agente sea puede provocar una gran irritación del tracto digestivo y corrosión a nivel de las mucosas. La sintomatología que se suele observar es: dermatitis eritematosa, o si se ingiere, estomatitis y faringitis con hipersalivación y dificultad respiratoria, incluso llegan a producir alteraciones nerviosas como ataxia o convulsiones. Provocar el vómito tras su ingestión puede resultar fatal, ya que se produce gran cantidad de espuma que puede penetrar en vías respiratorias y provocar una neumonía por aspiración. En ocasiones, es necesario realizar un lavado gástrico y para ello hay que acudir al veterinario de urgencia para que realice el tratamiento de soporte oportuno.
Daños
La lejía, es un álcali fuertemente corrosivo y caústico, es decir, destruye los tejidos por mecanismos químicos. El simple contacto con este tipo de sustancias provoca necrosis que a veces puede dar lugar una intoxicación sistémica si los daños son muy graves. Si la lejía entra en contacto con la piel hay que lavar la zona rápidamente con abundante agua tibia. Cuando el problema es debido a su ingestión los síntomas son similares a los de los detergentes. Los casos más graves presentan a veces cuadros de disnea y axfisia como consecuencia de la hinchazón y edema de glotis y laringe al contactar con el agente corrosivo.
Otros posibles tóxicos que habitualmente encontramos en los hogares además de los productos de limpieza, son las bolitas antipolillas de naftalina. Resultan un juego muy divertido pero correr tras ellas y mordisquearlas ya se considera un peligro. Además de vómitos y diarrea, en ocasiones se producen daños hepáticos y renales de mayor o menor importancia o peor aún, anemias hemolíticas y trastornos de origen neurológico. Debemos acudir inmediatamente al veterinario para que provoque el vómito al animal o bien para que le administre carbón activo y así evitar que se absorba más producto.
Los ambientadores distribuidos por todos los rincones de la casa para perfumar el ambiente también despiertan la curiosidad de nuestras mascotas. Las bolsas de gel de sílice, de tela o papel, que con frecuencia encontramos dentro de los bolsos por ejemplo, pueden ser tóxicas. Su ingestión da lugar a nauseas, vómitos, diarrea etc, que suelen resolverse sin dificultad. Si posteriormente el animal bebe agua se pueden minimizar los daños sobre la mucosa gástrica.
Junto a éstos se podrían nombrar infinidad de sustancias, anticongelante, pinturas, insecticidas, raticidas, etc, todos pueden estar al alcance de los animales. Culaquiera de ellas se considera una urgencia qu erequiere atención veterinaria inmediata. La mayoría de los sucesos pueden evitarse si se conoce el potencial peligro de ciertas sustancias y se impide que estén al alcance de los animales de compañía.