Chavela y Buika:el mejor cóctel
La Vargas y la Buika son tan diferentes que cada punto en común es una fiesta. Y en esa supuesta distancia es cuando se logra que los encuentros sean hallazgos irrepetibles. Porque lo que no se entiende es cuando se juntan dos artistas que hablan de lo mismo y, claro, no sale nada nuevo. Y como la caja registradora ya casi no suena, las asociaciones de este tipo están condenadas a repetirse, pero en el peor sentido: como socorrido SOS de las discográficas.
En cambio, lo de estas dos mujeres es especial. No habría motivo directo para que tuvieran que sumergirse en sus terrenos mutuos. Pero como tienen uno principal: son la voz cantante de su vida, la mezcla es explosiva. Chavela Vargas y Concha Buika suman 123 años entre las dos, pero la primera se queda con 88 para ella solita, por lo que tiene muchas más horas de vuelo y duelo y la comparación es inútil, porque a ver quién es en la actualidad competencia de la mexicana en experiencia y tablas.
Pero hete aquí que de repente surge la idea de que Concha cante por Chavela. Menuda responsabilidad. Ante el público, pero casi más ante la veterana diva mexicana retirada en su tierra, y que gasta aún la energía refunfuñona de una mujer genial, que cantó a José Alfredo como nadie y bebió hasta decir basta, y vivió para contarlo.
A Buika, artista controvertida con famas diversas en las bambalinas de la capital, no le ha pasado tanto porque no le ha dado tiempo y porque son otros siglos, digamos ritmos. Pero es de las que juega a ser especial, distinta. Y, si mientras Chavela Vargas es la artista total de una época, la narradora grave, Concha Buika es un prodigio de voz.
Entre toda esta suculenta propuesta, es decir, que Concha Buika ponga voz y personalidad al repertorio de Chavela Vargas, como si esto fuera poco, aparece el tercer hombre de este invento: Chucho Valdés, parte indispensable e indivisible para hacer realidad lo que llevará el título de El último trago .
Sin exagerar, pocos proyectos pueden contener tanta emoción e interés. Algo que sólo superaría que Chavela volviera a subirse a los escenarios. Improbable. O escucharla lo bien que habla de España. O que se reencontrara con sus Sabina y Almodóvar y dejara las perlas que lanza al viento, cuando sentencia con la sabiduría de una superviviente del tiempo.