CTS-V, la última expresión de Cadillac
Cadillac pone al día uno de los integrantes de las «Series-V», los modelos de altas prestaciones de la marca
El renovado CTS-V aumenta la potencia (564 CV) y adopta una nueva transmisión automática de 6 marchas con mandos en el volante y la suspensión «Magnetic Ride Control».
Heredero motorístico del Corvette. El Cadillac CTS-V bebe en las fuentes tecnológicas del ZR1-¦ en un lujoso envoltorio aderezado con tecnologías de última hornada, como el sistema de suspensión MRC («Magnetic Ride Control»), tan o más interesante aquí que en un deportivo, habida cuenta que minimiza los siempre molestos balanceos de carrocería inherentes a un sedán de cuatro puertas, casi cinco metros de largo y dos toneladas de peso.
En sustitución de las tradicionales válvulas mecánicas, el sistema MRC utiliza amortiguadores controlados por electroimanes, acortando enormemente el tiempo de respuesta. Además, unos sensores electrónicos situados en las cuatro ruedas «leen» literalmente la carretera cada milésima de segundo, haciendo constantes ajustes en los amortiguadores para controlar instantáneamente las reacciones del coche y, ya se ha dicho, los movimientos de la carrocería en aceleración, frenada y curvas.
Brembo y Michelin se han ocupado de «parar» y «calzar» al nuevo CTS-V. En el primer caso, con frenos dotados de pinzas de 6 pistones en los discos delanteros y 4 en los traseros; llantas de 19 pulgadas con gomas Pilot Sport 2 que, como en le caso del Corvette ZR1, Michelin ha diseñado específicamente para Cadillac.
Con referencia a la anterior versión, este nuevo CTS-V incrementa hasta casi el 35% la potencia del motor V8 de 6,2 litros (sobrealimentado por Eaton), cuya cota se sitúa ahora en 564 CV. Mientars las opciones de transmisión pasan por una caja manual de 6 velocidades o la primicia que supone para los CTS-V el cambio automático Hydra-Matic -”también de 6 marchas-” y con mandos en el volante. Para que nada falte, el Cadillac V-Series adopta asientos Recaro-¦ ajustables en 14 posiciones, en las que se incluyen controles neumáticos en los reposacabezas y en el apoyo lumbar. Además, el volante tiene inserciones en material de microbifra -”también en el pomo del cambio-”, que proporciona un tacto suave, con la lujoso apariencia del ante y sin sus desventajas, como su complicado mantenimiento y la resanción de humedad.